Abogado chino fue tan torturado que apenas puede hablar

Gao Zhisheng, nominado al Nobel de la Paz en 2009, fue liberado tras tres años de prisión hace ocho días, y su esposa, residente en EU, reclama que se le permita reunirse con ella.
El abogado chino Gao Zhiseng, en una fotografía de cuando ejercía su trabajo en 2005
El abogado chino Gao Zhiseng, en una fotografía de cuando ejercía su trabajo en 2005 (AFP)

Pekín

Gao Zhisheng, nominado al Nobel de la Paz en 2009 por su labor como abogado de derechos humanos y liberado tras tres años de prisión hace ocho días, sufrió tal aislamiento y torturas durante su etapa de confinamiento que "se encuentra muy débil y apenas conserva su capacidad de expresión oral".

"Gao está muy mal de salud... Mide 178 centímetros y apenas pesa 60 kilos, cuando su peso habitual rondaba los 80", reveló hoy a Efe Hu Jia, activista y amigo del abogado, tras hablar con el hermano de Gao, quien fue a recogerle a la prisión de Xinjiang (noroeste) en la que se encontraba el pasado día 7.

Hu aseguró que Gao sigue recuperándose en casa de familiares de su esposa en Urumqi (capital de la región de Xinjiang). No obstante, dijo que a Gao le gustaría viajar pronto a su Shaanxi natal (centro), pero que no sabe "si puede salir de la casa o tiene vigilancia".

La situación de Gao preocupa especialmente a sus familiares, amigos, colegas y a organizaciones de derechos humanos, que denuncian que el acoso al abogado no ha cesado y que éste "lleva años solo, sin hablar con nadie", como expresa su esposa, Geng He, en un comunicado de la asociación Freedom Now, de EU.

"Estoy completamente devastada por lo que el Gobierno chino ha hecho a mi marido. Lo único que temía más que el que fuera asesinado era su incesante sufrimiento por las horribles torturas que ha padecido", dice Geng en el texto.

Desde EU, donde vive con sus hijos desde que huyó de China en marzo de 2009, la mujer pide "desesperadamente ayuda a nuestro país de acogida y al presidente Obama y al secretario (de Estado) Kerry para que pidan personalmente al Gobierno chino que permita a mi marido venir a EU a recibir tratamiento médico".

"Si el presidente (chino) Xi Jinping tiene algún sentido de la decencia o de la humanidad, después de haber destrozado a mi marido física y mentalmente, al menos podría permitirme que le cuidara", agrega. Al respecto, Hu declara a Efe que el "Gobierno chino no ha respondido aún de ninguna manera".

Desde que ingresó en la prisión de Shaya (Xinjiang) en diciembre de 2011, Gao ha estado confinado en una pequeña celda, con luz mínima, sin derecho a leer, ver la televisión o a realizar ninguna actividad, y tampoco a hablar con los guardias, directamente instruidos en contra de dirigirse a él, apunta Freedom Now.

Alimentado ligeramente sólo una vez al día, "se encuentra malnutrido y ha perdido muchos dientes. También se cree que ha sido repetidamente torturado físicamente". "Desafortunadamente, es duro obtener más información de él (...) Apenas puede hablar, sólo frases cortas e ininteligibles", añade.

Gao, quien en su día representó a miembros de la organización religiosa ilegalizada Falun Gong, ha sido detenido, aislado y torturado en distintas ocasiones desde que fuera condenado a una pena suspendida de cinco años de cárcel (en la práctica libertad vigilada) por "incitar a la subversión contra el poder" en diciembre de 2006.

En 2007, mientras cumplía la pena suspendida, fue secuestrado y detenido durante más de cincuenta días, durante los cuales fue "brutalmente torturado", según él mismo aseveró después. En febrero de 2009 fue sacado a la fuerza de su casa en Shaanxi y, un año después, apareció en un canal estatal chino renunciando a sus actividades procesales en un vídeo que, según la organización Human Rights Watch, estaba "claramente trucado".

Desde entonces, la familia no supo nada más de Gao. En diciembre de 2011, apenas seis días antes de que expirara la sentencia de cinco años de cadena suspendida, las autoridades chinas la revocaron y le condenaron a dos años más en la prisión de Shaya, donde estuvo hasta el pasado día 7.

Su caso recuerda al del abogado ciego Chen Guangcheng, quien pasó una larga etapa bajo arresto domiciliario hasta que protagonizó una espectacular huida de su Shandong natal (este) en abril de 2012 y se trasladó semanas después a Nueva York con su mujer e hijos tras días de tensiones diplomáticas entre China y EU.

Tanto la familia como los amigos de Gao imploran al Gobierno chino a que, como ocurrió con Chen, permita a Gao viajar a EU para reunirse con su esposa e hijos.