Al Abadi llama a grupos tribales de Irak a rebelarse contra EI

El primer ministro iraquí destacó la importancia que para Bagdad tiene la resistencia de las comunidades locales a los yihadistas, que han atacado una base estadunidense en Anbar.
Una niña iraquí, desplazada por los combates entre el EI y el ejército, en un campamento en Nayaf, 160 kilómetros al sur de Bagdad
Una niña iraquí, desplazada por los combates entre el EI y el ejército, en un campamento en Nayaf, 160 kilómetros al sur de Bagdad (AFP)

Bagdad, Washington

El primer ministro iraquí, Haidar al Abadi, llamó este lunes a los grupos tribales a que se rebelen contra la organización Estado Islámico (EI), destacando la importancia que tiene para Bagdad la resistencia que opongan comunidades locales al avance de los yihadistas.

"Es necesario que haya una revolución tribal para que la sociedad iraquí se libre de este enemigo", dijo el presidente en un reunión con Suhaib al Rawi, nuevo gobernador de la provincia de Al Anbar, un territorio ubicado al oeste de Bagdad, controlado en su mayoría por EI.

El grupo yihadista EI lanzó una fuerte ofensiva en 2014 con la que logró dominar vastas extensiones en Irak, como la provincia de Al Anbar, en la frontera con Siria y otros territorios en el norte del país.

El apoyo de poderosos grupos tribales es considerado como fundamental en la lucha contra EI y varios combatientes de estas comunidades entrenados por Bagdad han jugado un papel clave a la hora de impedir que el grupo se haga totalmente con el control de Al Anbar.

Las fuerzas de seguridad iraquíes, que fueron fuertemente golpeadas al principio de la ofensiva de EI a mediados de 2014, han repuntado impulsadas por los golpes asestados a los yihadistas por la coalición internacional liderada por Estados Unidos y por las milicias chiitas.

Mientras, el Departamento de Defensa estadunidense confirmó hoy que el Estado Islámico (EI) ha atacado en varias ocasiones desde finales de diciembre una base militar con tropas estadunidense en la provincia de Anbar, en el oeste iraquí.

El portavoz adjunto del Pentágono, el coronel Steve Warren, aseguró que los "regulares" ataques contra la base aérea iraquí de Al Asad han sido "totalmente infructuosos". "Son simplemente ataques molestos. Las tropas estadunidenses no han sufrido heridos ni daños en los equipos", reiteró Warren.

La base militar está bajo control del Ejército iraquí y es el centro de operaciones para 320 miembros estadunidenses de las fuerzas especiales desplegados con unidades iraquíes para asesorar y entrenar a tropas locales en la lucha contra el grupo terrorista sunita.

Los ataques comenzaron en la base aérea iraquí, una de las cinco elegidas para entrenamiento militar en Irak por el Pentágono, poco después de que las tropas estadunidenses comenzaran su trabajo cerca de esa zona del frente occidental en la lucha contra el EI.

La base aérea se encuentra cerca de la presa de Hadiza, atacada por el EI, grupo que se batió en retirada en septiembre con el inicio del apoyo aéreo estadunidense al Ejército iraquí.

La provincia de Anbar es de mayoría sunita y en ella el EI ha conseguido ampliar su influencia más allá de sus fortines en Siria. En la actualidad Estados Unidos tiene más de dos mil soldados desplegados en Irak y el presidente estadunidense, Barack Obama, ha prometido desplegar en Irak a hasta 3,100 militares, aunque asegura que éstos no entrarán en combate directo.

De otra parte, Estados Unidos y varios países aliados lanzaron entre el domingo y este lunes catorce ataques aéreos contra posiciones del Estado Islámico (EI) en Siria y otros 6 en Irak, informó la Fuerza Combinada de Operaciones estadunidense.

En Siria, ocho de los bombardeos tuvieron lugar cerca del enclave kurdo de Kobane y destruyeron once posiciones de combate de los extremistas, además de golpear a dos grandes unidades del grupo.

Las fuerzas kurdas controlan ya el 80 % de Kobane, fronterizo con Turquía, tras retomar hoy varios puntos que estaban en manos de los yihadistas, entre ellos un complejo gubernamental de seguridad, según activistas y fuentes de esa población.

Los otros seis ataques en territorio sirio se realizaron en las proximidades de Deir ez Zor, donde destruyeron dos vehículos blindados y un contenedor de transporte del EI.

En cuanto a Irak, cerca de Mosul un bombardeo dañó una gran unidad del grupo rebelde y en Al Qaim otros dos ataques destruyeron dos excavadoras. Otro ataque cerca de Ramadi afectó a una gran unidad del EI y los dos ejecutados en el área de Al Asad destruyeron tres vehículos de los yihadistas, de acuerdo con el informe oficial.

En los operativos realizados en Siria participaron Estados Unidos, Baréin, Jordania, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos. Por otro lado, en los llevados a cabo en territorio iraquí, además de Estados Unidos también participaron Australia, Bélgica, Canadá, Dinamarca, Francia, Holanda y el Reino Unido.

Ataque en Arabia Saudí

Asimismo, tres guardias fronterizos sauditas murieron este lunes en un atentado suicida en la frontera con Irak, según un nuevo balance difundido por el ministerio del Interior.

En el atentado y en el cruce de disparos con los guardias fronterizos en la región de Arar murieron también "cuatro de los terroristas que intentaban cruzar la frontera saudí por el paso de Suif", indicó un portavoz del ministerio citado por la agencia oficial Spa.

Los guardias fronterizos "replicaron y asediaron a los atacantes y mataron a uno de ellos", añadió el portavoz. "En ese momento, un terrorista activó su cinturón de explosivos y se dio muerte, matando a dos agentes de seguridad e hiriendo a un tercero", explicó el portavoz, sin precisar de dónde venían los atacantes ni cuántos eran.

Tres guardias fronterizos, de los cuales uno de alta graduación, el general Awda al Balawi, murieron, y otros dos fueron heridos, precisó el portavoz. La frontera entre Arabia Saudita e Irak se extiende a lo largo de 800 kilómetros.

El comité de los grandes ulemas, la más alta instancia religiosa del reino, condenó un "ataque inmundo y criminal del terrorismo" y reafirmó su "apoyo al Estado en su campaña contra los partidarios de organizaciones extremistas como Daesh [acrónimo árabe del grupo Estado Islámico] y Al Qaeda".

Hasta ahora la práctica totalidad de actos "terroristas" en Arabia Saudita eran atribuidos por las autoridades a Al Qaeda, responsable de una ola de sangrientos ataques en el país entre 2003 y 2006.

Pero en un mensaje difundido en diciembre y atribuido al jefe del EI, Abu Bakr al Bagdadi, se amenazaba a las autoridades del país: "Ya no estarán en paz ni en seguridad", advertía.

Los ataques armados en Arabia Saudí se han multiplicado desde septiembre, cuando el país empezó a participar en la coalición internacional contra el EI en Siria liderada por Estados Unidos.