ANÁLISIS: Pedro Sánchez busca un lugar al PSOE

Entre el PP conservador de Mariano Rajoy y la nueva izquierda alternativa de Podemos, liderada por Pablo Iglesias, el nuevo líder socialista quiere encontrar nuevos votantes en sectores centristas.
Pedro Sánchez, profesor de Economía de 42 años, es el nuevo líder del socialismo español
Pedro Sánchez, profesor de Economía de 42 años, es el nuevo líder del socialismo español (Reuters)

Madrid

A un lado tiene al conservador Partido Popular (PP) de Mariano Rajoy y al otro a Podemos, la formación de izquierdas que ha revolucionado la escena política de España al capitalizar el descontento de unos ciudadanos hartos de crisis económica, de recortes y de corrupción.

Pedro Sánchez busca el centro en ese espacio, un mes y medio después de asumir oficialmente las riendas del Partido Socialista (PSOE), en caída libre electoral desde hace casi tres años. "Somos el PSOE, un partido que es la referencia de la izquierda en el país", proclamó el 27 de julio cuando la formación lo confirmó como secretario general en su congreso extraordinario.

Entonces hizo la primera alusión a una suerte de pinza entre el partido de Mariano Rajoy y el del profesor de ciencia política Pablo Iglesias al arremeter contra los que se acaban de incorporar a la escena política y con sus críticas "están abriendo la puerta al PP para que siga gobernando". El PP es el primer partido de España y Podemos, según algunas encuestas, se ha convertido ya en la tercera fuerza, superando a la Izquierda Unida (IU) de Cayo Lara.

Una encuesta publicada por el diario El Mundo el 31 de agosto situaba a la formación de Pablo Iglesias a pocos pasos del PSOE: de haber comicios generales, el 21.2 por ciento apoyaría a Podemos y el 22.3 por ciento a los socialistas. Al PP, un 30.1 por ciento.

"El adversario es el PP, claramente", dijo Sánchez el fin de semana en el comité federal de su partido, el máximo órgano de dirección. Pero "denuncio la gran coalición que se está produciendo entre los extremos, porque hay un partido que se frota las manos ante el auge del populismo en España", añadió.

En los últimos tiempos del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, el PSOE se acercó en temas económicos al PP y fue castigado electoralmente por ello. Zapatero fue quien abrió la senda de los recortes en España y antes de salir de La Moncloa, presionado por Banco Central Europeo, pactó con Rajoy la reforma de la Constitución que fijó el déficit cero.

Sánchez tiene que demostrar a los votantes, a los que se han quedado pero sobre todo a los que se han ido, que su partido y el de Rajoy no son lo mismo, como repite Podemos, que los mete a ambos en el baúl de la "casta". El partido va a estar "tan a la izquierda como la militancia de base", dijo en julio, después de que los afiliados lo eligieran nuevo líder en la primera votación directa en la historia del PSOE.

Pero a la vez que reivindica la diferencia con el PP tiene que marcar distancias con la formación de Pablo Iglesias para no entregar al partido de Rajoy electorado por el centro. Sánchez no llama a Podemos por su nombre. Para referirse al partido que en las elecciones europeas de mayo se benefició del desangramiento del PSOE habla del "populismo".

"Nosotros somos la izquierda que quiere transformar la protesta en propuesta", dijo el fin de semana. Quedan nueve meses para las elecciones municipales y autonómicas en España y Sánchez afronta en ellas su primera prueba de fuego, obligado a recuperar terreno si quiere tener opciones en noviembre de 2015, cuando se celebrarán las elecciones generales en las que él quiere ser el candidato de la formación a La Moncloa.

El PSOE gobierna ahora mismo solo en dos de las 17 regiones españolas y se ha quedado prácticamente sin alcaldías en las grandes ciudades del país. "Nos tenemos que enfrentar con la idea del populismo. Un proyecto que se construye sobre el descrédito del otro, sin aportar soluciones ni futuro a la sociedad española, o mejor dicho, con propuestas que provocarían frustración y un pobre futuro para España", manifestó.

En este marcar distancias con Podemos, Sánchez ha descartado ya públicamente en un par de ocasiones alianzas con la nueva formación. Ahí se topa con la reticencia de algunos líderes regionales, que a tenor de las encuestas ven que quizá necesiten de pactos tras los comicios si quieren gobernar, y con el sector más a la izquierda, encabezado por uno de los dos contrincantes que se enfrentaron con él en las primarias de julio, el andaluz José Antonio Pérez Tapias, que representa a un 15 por ciento de la militancia.

A Pedro Sánchez no le queda mucho tiempo para las municipales y autonómicas de mayo y está marcando el perfil de un partido que quedó desdibujado en los últimos años. Para ello, al combate cuerpo a cuerpo contra Rajoy ha añadido la lucha directa con Podemos.