ANÁLISIS: Irak y un papa que no defiende el pacifismo absoluto

El papa Francisco, que ha mostrado su disposición a viajar al norte de Irak, llamó recientemente a "detener al agresor" y a consensuar una actuación conjunta entre varios países.
El papa Francisco envió un comunicado.
El papa Francisco, durante el vuelo de regreso de Asia a Europa tras su reciente visita a Corea del Sur (EFE)

Roma

La masacre que tiene lugar en el norte de Irak y el terrible sufrimiento de yazidíes y cristianos ante el avance de las milicias terroristas de los yihadistas parecen quitarle el sueño al papaFrancisco. Pero mientras el Vaticano redobla su actividad diplomática apara ayudar a los perseguidos, el sumo pontífice le da la espalda al pacifismo absoluto.

"Puedo decir solamente que es lícito detener al agresor injusto", dijo el argentino Bergoglio en su vuelo de regreso a Roma desde Corea con esa franqueza que le es tan propia. El papa, que no deja de tener una gran autoridad moral y una importante influencia política, ya ha hecho todo lo que estaba a su alcance. Incluso dijo estar dispuesto a viajar a la región en conflicto en los próximos meses.

Pero sus recientes palabras no son precisamente un llamado a lanzar una "guerra justa". "Subrayo el verbo: detener. No estoy diciendo bombardear, hacer la guerra, sino detener al agresor", insistió el pontífice de 77 años, mientras se declaró a favor de que consensuar entre varios países una actuación conjunta.

Si bien lo hacen con pesar, los obispos que trabajan sobre el terreno respaldan un operativo militar contra la milicia terrorista. Ese fue el mensaje que trajo el arzobispo de Lyon, Philippe Barbarin, luego de su estadía en Irak. "Ya el papa Juan Pablo II explicó correctamente que el pacifismo a veces le obstruye el camino a la paz", señaló Barbarin. Francisco, comentó, quisiera que los agresores no continuaran avanzando.

El argentino Jorge Bergoglio no tiene un alma belicosa, pero le gusta llamar a las cosas por su nombre, tal como demostró a través de una carta en la que se declaraba en contra de una posible intervención de Estados Unidos en Siria. Al igual que en otras ocasiones, Francisco puso la mira más bien en los traficantes que nutren sus cuentas con la venta de armamento y en épocas de guerra.

El enviado especial del Vaticano, el cardenal Fernando Filoni, regresó hacia de Irak y transmitió el compromiso expresado por el gobierno para proteger a los cristianos que son perseguidos en su país. Bagdad respondía así a la misiva enviada por el papa solicitando protección para las minorías religiosas que viven en suelo iraquí.

Bergoglio se ha dirigido además a las nunciaturas de la región y al secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon. Pero esas vías no parecen mitigar la preocupación de quien lidera la iglesia católica. No sorprendería que Francisco decidiera emprender viaje a la región, a la espera de que se halle por otras vías una solución para evitar la masacre.