ANÁLISIS: Argentina en riesgo de aislarse más de los mercados de capitales

Diversos analistas económicos cuestionan la estrategia seguida por el gobierno de Cristina Kirchner ante los "fondos buitres", mientras otros, como el premio Nobel Joseph Stieglitz, la aplauden.
La presidenta argentina, Cristina Fernández, junto al presidente de la Bolsa de Comercio, Adelmo Gabbi (i), en Buenos Aires
La presidenta argentina, Cristina Fernández, junto al presidente de la Bolsa de Comercio, Adelmo Gabbi (i), en Buenos Aires (EFE)

Buenos Aires

La estrategia argentina de pagar en Buenos Aires a sus tenedores de bonos de deuda soberana busca esquivar el bloqueo judicial de los pagos en Estados Unidos pero amenaza con dejar al país en un mayor aislamiento de los mercados de capitales y empeorar su panorama interno.

Con una economía en recesión y ávida de divisas, Argentina se encuentra en una mora parcial (default selectivo, según las calificadoras de riesgo) por un fallo a favor de fondos especulativos que la obliga a pagarles en simultáneo con el cumplimiento de sus obligaciones hacia los bonistas que aceptaron los canjes de 2005 y 2010.

El día del último vencimiento, el pasado 30 de julio, los acreedores no pudieron cobrar 539 millones de dólares bloqueados en el banco neoyorquino BoNY por orden del juez Thomas Griesa, porque Argentina incumplió una sentencia que la obliga a abonar a fondos especulativos el 100% de una deuda de 1,330 millones de dólares.

En su intento por mostrar voluntad y capacidad de pago, la presidenta Cristina Kirchner propuso trasladar a Buenos Aires el pago de su deuda soberana al 100% de los acreedores, el 93% que adhirió a los canjes de 2005 y 2010 y al 7% que los rechazó, incluidos fondos especulativos que litigaron en su contra y se oponen a esta iniciativa.

"La última medida sólo aumenta el aislamiento de Argentina y puso a los tenedores de bonos del canje, que negociaron de buena fe, en una posición muy difícil", dijo Carlos Caicedo, analista principal de la consultora IHS Country Risk en declaraciones a la AFP. Caicedo consideró que "el gobierno podría haber esperado hasta enero de 2015, cuando la cláusula RUFO (sigla en inglés) vence y luego negociar con los holdouts", indicó.

La cláusula RUFO es la base del argumento de Argentina para no cumplir la sentencia de Griesa, al establecer que si un acreedor recibe una mejora, el resto debe percibir lo mismo.

¿Jugándose la mejor carta?

"Esto es arriesgado y empeorará la situación legal y ecomómica del país", señaló el economista argentino Nicolás Dujovne. Pero el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz aplaudió la decisión de Kirchner. "La reapertura del canje es una buena decisión, ya que no es obligatoria e invita voluntariamente a hacerlo a los tenedores de bonos", dijo Stiglitz en una entrevista con el diario argentino Ámbito Financiero.

"Si tengo un activo y lo quiero cambiar voluntariamente por otro, no veo la razón de por qué no (hacerlo). Es la base de la economía", indicó el Nobel. Kirchner insistió en que "no quedó otro camino" que ofrecer esta salida y el ministro de Economía, Axel Kicillof, aclaró que "cada bonista puede buscar y solicitar otra sede de pago, otra solución" al bloqueo en Nueva York.

No obstante, para el economista Dujovne "queda sepultada la esperanza de que haya un acuerdo en enero de 2015, con situación legal mucho más compleja y final incierto". "Va a ser muy difícil que esto prospere por motivos legales, operativos, de preferencia de los inversores. Aún cuando haya algunos tenedores que puedan canjearlo, muchos otros no lo van a hacer", indicó.

Recesión aguda

La economía argentina mantiene un ritmo recesivo con duras caídas en la fabricación de automotores y en la construcción, devaluación acumulada de su moneda de 22.02% en el año y una inflación estimada en más del 30% anual. David Rees, economista de mercados emergentes de la consultora Capital Economics en Londres considera que es muy prematuro prever las consecuencias del plan de Buenos Aires pero señaló que ya hay algunas alarmas.

"Son potencialmente preocupantes acontecimientos como el debilitamiento del peso en los mercados oficiales y no oficiales", estimó Rees al alertar que una eventual fuga de capitales "profundizaría la recesión en curso y presionaría más el tipo de cambio". La opción "ideal" según Rees, y con la que coincide Caicedo, "hubiera sido llegar a un acuerdo con los holdouts para despejar el camino para que el gobierno reingrese a los mercados internacionales de capital".