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05:11 |Busca justicia israelí acorralar a Olmert en caso de soborno

Según las sospechas, Olmert aceptó el dinero a cambio de promover los intereses del empresario, aunque los investigadores confiesan que por el momento no saben si el dinero fue empleado para uso privado o público, como sus campañas electorales.

Jerusalén.- El primer ministro israelí Ehud Olmert, sospechoso de serios cargos de corrupción y soborno, podría verse arrinconado y tener que dimitir si la policía convence a su ex abogado de que sirva de testigo de cargo.

El letrado en cuestión, Uri Messer, ex colaborador y amigo de Olmert, declaró en un interrogatorio policial que transfirió cientos de miles de dólares al entonces alcalde de Jerusalén (1993-2003) y ahora actual primer ministro y a una de sus asesores, Shula Zaken, del empresario estadunidense Morris Talansky, que tiene negocios en Israel.

Según las sospechas, Olmert aceptó el dinero a cambio de promover los intereses del empresario, aunque los investigadores confiesan que por el momento no saben si el dinero fue empleado para uso privado o público, como sus campañas electorales.

Se trata de una grave sospecha que puede poner fin a la carrera política de Olmert, quien la víspera, al descubrirse los detalles del caso, amenazó con dimitir si es llevado a juicio.

“Nunca acepté sobornos, nunca tomé un sólo penique para mí”, aseguró en una improvisada rueda de prensa anoche, tras levantar un juez el secreto del expediente, de cuya existencia se sabía hace una semana.

Según Olmert, que no dejó hacerse preguntas por los periodistas, el dinero que Talansky le dio fue para su campaña electoral para la alcaldía de Jerusalén en 1993 y 1998, y todo lo hizo de acuerdo a las leyes.

“Tengo plena confianza que Messer (el abogado) tomó el dinero de forma profesional y de acuerdo a la ley”, declaró.

El caso de supuesto soborno por el que Olmert es investigado es el sexto en los últimos dos años, aunque hasta el momento en ninguno de ellos la policía ha conseguido hallar pruebas contra él.

Sin embargo, en éste, los investigadores aseguran a la prensa local que las sospechas son muy serias y que la policía está considerando ofrecer al abogado el estatus de testigo de cargo, es decir, protección estatal a cambio de su testimonio.

La policía sostiene que Messer está colaborando y que aparentemente ha dado material incriminatorio contra Olmert, a quien la oposición ha exigido la dimisión.

El primer ministro respondió anoche a esas exigencias y advirtió que si es procesado no dudará en dimitir, y “no buscaré excusas”, “no lucharé por quedarme en el cargo”.

El revuelo levantado se debe entre otras a que los detalles del caso fueron publicados a comienzos de semana en diarios de Nueva York, y sólo anoche el juez aceptó levantar el secreto en Israel, lo que llevó al primer ministro a comparecer en plena jornada festiva del 60 aniversario de independencia de Israel para dar su versión de los hechos.

Por el momento la ley no exige a Olmert que dimita, pero sí deberá hacerlo si el fiscal general decide procesarlo.

Analistas locales indican que pasará algún tiempo hasta que la fiscalía general decida qué hacer con el expediente porque fracasos anteriores han perjudicado la imagen pública de esta institución y no se arriesgarán a decisiones precipitadas.

En particular hacen referencia al escándalo de delitos sexuales del ex presidente Moshé Katzav, quien dimitió en 2007 tras ser sospechoso de serios delitos sexuales y violación de funcionarias, de los que más tarde la fiscalía se retractó por no disponer de pruebas.

Ello causó daño a la fiscalía porque el acta de acusación se desinfló considerablemente y la Corte Suprema criticó el proceder de los representantes del Estado calificando su comportamiento de “inexplicable” y “raro”.

En el caso de Olmert, fuentes de la fiscalía indican al diario Haaretz que es ahora el turno del primer ministro de mover ficha y demostrar que las sospechas son infundadas.

De acuerdo con estas fuentes, en el interrogatorio al que fue sometido la semana pasada Olmert no consiguió dar una explicación satisfactoria a las sospechas y “nadie sabe con precisión a dónde fue a parar el dinero que le fue transferido” por el empresario.

Explicó el primer ministro que no puede recordar los detalles de los cientos de encuentros que mantuvo con donantes de todo el mundo a lo largo de los años.

Talansky, además de donante, servía de representante de Olmert frente a otros adinerados estadunidenses que hacían contribuciones a su campaña electoral, en principio legítimo siempre que se cumpla la estricta legislación en ese sentido, que limita las sumas.

En cualquier caso el impacto de la investigación es a dos niveles, uno nacional interno, y otro externo frente a los palestinos.

La oposición israelí pidió que Olmert presente su dimisión porque no se puede gobernar “escándalo tras escándalo, sospecha tras sospecha”.

Para los palestinos, con los que Israel negocia un tratado de paz, la posibilidad de que el primer ministro israelí tenga que dimitir hace temer que cualquier acuerdo que alcancen con él después no sea respetado por su sucesor, o que las negociaciones se retrasen por una crisis de gobierno.

Notimex

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