CRÓNICA | POR SERGIO LOZADA CÁRDENAS

"Cada año, la tumba será menos vistosa y más polvorosa"

Don Benjamín y sus andanzas entre las tumbas

Para muchos el día de muertos es una gran fiesta, "pero hay muchos que sí están aquí en un sepelio".

Hay tumbas que ya nadie visita, con mausoleos en mármol, esculturas de ángeles guardianes y cruces de rosas.
Hay tumbas que ya nadie visita, con mausoleos en mármol, esculturas de ángeles guardianes y cruces de rosas. (Arturo González)

Pachuca

Benjamín es uno de los tantos albañiles que cada año presta su fuerza para acarrear el agua que los visitantes al Panteón de San Bartolo en Pachuca necesitan para los floreros que adornarán las tumbas de sus seres queridos, de tanto hacerlo ha visto mucho, se llega a conocer mucho a la gente con sólo ver cómo recuerda a sus difuntos.

Los días 1 y 2 de noviembre son para don Benja buenos días de chamba: levantarse temprano no representa gran esfuerzo para un trabajador de la construcción, cargar a sus hombros cuarenta litros de agua por zanjas y veredas tampoco le es ajeno en su trabajo, y del sol se hizo amigo ya hace mucho tiempo, así que ganar en dos días hasta 1 mil pesos en propinas por algo que hace a diario, es cosa fácil.

A Benjamín no les ajeno el dolor, para muchos el día de muertos es una gran fiesta, "pero hay muchos que sí están aquí en un sepelio, el respeto ante todo es algo que debemos presentar, unos sólo vienen a dejar flores, pero hay quienes aún tienen el dolor reciente de su pérdida, y apoyamos en lo más que podamos".

Cuota no hay, lo que la gente quiera dar, "aunque hay vivales que al ver gente que llega en carro o que se les nota el dinero sí da zarpazo, ya hasta quieren poner cuota, pero está mal y se le saca del panteón. Pero cada quien, yo prefieren mejor esperar a la gente cerca de las tumbas, los mismos que no quisieron ayuda allá a la entrada la va a querer cuando ve sucia la tumba de su pariente".

Del tiempo que lleva haciendo esto ya encontró un patrón en la conducta de los pachuqueños, o bueno por lo menos de la mayoría:

Cuando recién partió el ser querido esa tumba lucirá colorida de tanto cempasúchil y garra de león

cuando recién partió el ser querido esa tumba lucirá colorida de tanto cempasúchil y garra de león que le ponen, pero cada año se apreciará menos vistosa y sí más polvosa, el olvido suple al dolor, "o como dicen joven: el muerto al hoyo, el vivo al gozo".

Un panteón tan viejo da para mucho caminarle, Benjamín me enseña dónde está la fosa común, donde su compadre dice que en las noches se ven sombras rondando; o donde, también dice su compadre, una niña juega entre las tumbas a las cinco de la tarde. Pero eso pasa no es Día de Muertos, porque del tiempo que lleva él trabajando nunca ha visto nada.

"Lo que sí he visto son esas tumbas tan bonitas que ya nadie viene a visitar, mausoleos en mármol, con esculturas de ángeles guardianes y cruces con coronas de rosas, o las que parece que alguien les sembró un jardín encima. Pero no me detengo mucho a ver, aquí venimos a cargar agua, joven", contesta tal vez fastidiado de visitante tan preguntón.

En un afán por rescatar este legado histórico perdido en el campo santo, la presidencia municipal de Pachuca dispuso un programa que llamó Noches de Leyenda, una actividad que inicia a las ocho de la noche donde narradores caminarán entre las más emblemáticas lápidas, mientras cuentan esas historias que hicieron temblar de miedo a sus abuelos.

Claro que no es gratis, nada en la vida lo es y quizá ni en la muerte, por eso el costo es de veinte pesos a quien desee rifarse el nervio de recorrer en la noche un panteón, en Día de Muertos, y con el aire y frío de una ciudad que parece no le da miedo interrumpir el descanso de los difuntos.

Cuando llegue usted al panteón, a dejar flores claro, se encontrará con una ofrenda que los trabajadores del ayuntamiento montaron a la entrada del cementerio, un gran arco de flores a la usanza serrana le dará la bienvenida a usted y a su difunto, y es la principal de un concurso de ofrendas que también organizó el municipio.

"A de ser para que ya venga la gente, porque lo que es hoy pura anima. O usted cómo ve, joven".