CRÓNICA | POR HORACIO RODRIGO

"Se respira un ambiente de tensión y desolación"

La Esperanza refugio de delincuentes

Casas de dos pisos a medio construir o en obra negra, casonas antiguas y demás inmuebles son los que los pobladores consideran como punto de riesgo.

El abandono de casas se debe a la falta de oportunidades
El abandono de casas se debe a la falta de oportunidades (Cortesía)

Tulancingo

La Esperanza, una de las colonias que se encuentran al extremo del municipio de Tulancingo, casi en los límites con Cuautepec de Hinojosa, ha empezado a sufrir un fenómeno de viviendas abandonadas que actualmente fungen como guaridas de jóvenes que se reúnen para alcoholizares, drogarse y hasta delinquir.
Casas de dos pisos a medio construir o en obra negra, casonas antiguas y demás inmuebles son los que los pobladores consideran como punto de riesgo, ya que durante la tarde y parte de la noche son escondite para grupos de jóvenes que los tienen atemorizados.
Claudia Rosas, habitante de esta localidad, señala que el abandono de inmuebles se debe a la poca oportunidad que encuentran muchas familias en este lugar tanto de trabajo como educativas.
A la entrada de la comunidad, cerca del lugar conocido como El Banco, se aprecia la presa con el mismo nombre cuya capacidad supera los 39 mil metros cúbicos de agua que suministra del vital líquido a 500 hectáreas de cosechas.
Sin embargo, muchos de sus habitantes se dedican al reciclaje de basura para su posterior venta.
Ya que muchas viviendas son chicas, los pepenadores dejan los desperdicios en la vía pública para separarlos, ocasionando algunos contratiempos para los pocos automóviles que circulan en sus calles.
A solo ocho kilómetros del primer cuadro de la ciudad, de día, la comunidad de la Esperanza tiene una apariencia apacible; sin embargo, se respira un ambiente de tensión y desolación, considerando a la poca cantidad de personas que caminan tranquilamente en la calle.
Algunos vecinos, al ver la presencia de personas ajenas a la colonia, demuestran un gesto de desconfianza y al mismo tiempo de curiosidad, por lo que pocos pobladores se animan a verter una opinión sobre el tema.
Sin embargo, ellos concuerdan con la idea de que hace falta un mayor control de la seguridad en la colonia, principalmente de jóvenes que al no tener una ocupación salen de sus casas para reunirse y tramar delitos.
Refieren que las casas deshabitadas que se encuentran en casi todas las calles de la comunidad sirven de escondite para los adolescentes después de que cometen los delitos, principalmente robo a transeúnte y a vehículo.
La falta de alumbrado público, en algunas calles, es otro de los cómplices de los malhechores que esperan a que sus víctimas pasen frente a uno de estos inmuebles para sorprenderlos y quitarles sus pertenencias.
A decir de los habitantes, estas viviendas abandonadas dificultan la vigilancia policiaca, ya que aunque en varias ocasiones se han realizado rondines por parte de elementos municipales hasta el momento hay muy pocos detenidos.
Los propietarios de los pocos comercios que existen en esta colonia se niegan a dar una declaración respecto a esta problemática, sin embargo algunos pobladores aseguran que las misceláneas y pequeñas farmacias también han sido víctima de estos malhechores.
Por lo que piden a las autoridades una estrategia que impida que estos inmuebles sigan fungiendo como la guarida de bandas delictivas.