CRÓNICA | POR ALEJANDRO SUÁREZ

El frío obligó a los canes a vestir sus mejores trapitos

Los canes toman la ciudad

Desde suéteres como los que una abuela le regala a sus nietos hasta playeras deportivas.

Como es una recorrido recreativo, el Reloj Monumental no puede faltar.
Como es una recorrido recreativo, el Reloj Monumental no puede faltar. (Héctor Mora)

Pachuca

Las mañanas pachuqueñas en enero son frías. Sin importar si eres humano o perro, el aire helado afecta pieles de todos los seres vivos sin importar si sólo salen al parque Hidalgo a caminar, tal como lo hacen cientos de personas en el cuarto Perrotón.

Es la edición más nutrida, los primeros cálculos de unos 300 asistentes que salieron del parque Hidalgo se queda corta en un análisis superficial; los más optimistas dicen que mil 500, no es para tanto, 800 sí, mil tal vez, más que eso no.

De cualquier forma es impresionante ver a tantos perros arrastrando a sus dueños el domingo por la mañana, algunos de no muy buen humor a quienes no les queda de otra ser guiados por sus canes felices por pasearse en su ciudad ya que pocos tienen el lujo de ser resguardados por elementos de Tránsito y Vialidad para no ser molestados mientras pasean por el Centro de Pachuca.

A su paso dejan un caminito de heces, pero nada de qué preocuparse pues sus amos se agachan para recogerlas sin dejar rastro de éstas.

Es una caravana elegante, el frío obligó a los canes a vestirse con sus mejores trapitos: desde suéteres como los que una abuela le regala a sus nietos hasta playeras deportivas, ropa que vuelve engreídos a algunos como un chihuahua que le hace bronca a un pastor inglés.

El osado pequeño parece un borracho de cantina, por más que su amo lo jala para tranquilizarlo no lo logra, pero lo increíble es que su adversario sale huyendo de la pelea demostrando quién es el que manda: el que ladra más fuerte.

Aquí otra cosa increíble: una Alaska, no de raza pura pues se ve que ya tiene genes de otra raza, sufre de resfriado. Con estornudos va abriéndose paso a fuerzas, arrastrado por sus amos que lo instan a seguir el paso de la caravana, pero el animal estornuda más fuerte que cualquier humano dejando su baba en el suelo que pisa.

Como es una recorrido recreativo, el Reloj Monumental no puede faltar, la Plaza Juárez tampoco, la vuelta obligada por la glorieta Revolución, todo un tour por la Bella Airosa que canes como humanos deberían agradecer de haberse dado a ellos mismos.

Recorrido de tres kilómetros no apto para novatos. Los más pequeños dan el último esfuerzo para cumplir el circuito que termina en el kiosco del parque Hidalgo, no todos lo logran pese al agua que les brindan los organizadores.

Son los duelos quienes terminan por levantar a los caídos (en sentido figurado desde luego, en realidad se quedaron sentados) para que en brazos lleguen a la meta de un nuevo Perrotón en Pachuca.