CRÓNICA | POR GISSELLE ACEVEDO

Como buenos mexicanos, las compras navideñas se dejaron para el último

Al parecer nadie se ha percatado que no es fin de semana porque las tiendas están llenas.

Las calles del centro de la capital lucen abarrotadas; para transitar se debe hacer fila india desde Plaza Juárez hasta el mercado del mismo nombre.

La gente también fluye como hormiguitas con la inquietud de acabar con su aguinaldo.
La gente también fluye como hormiguitas con la inquietud de acabar con su aguinaldo. (Arturo González)

Pachuca

¿De verdad faltaríamos a la patria si como buenos mexicanos no dejáramos todo al último?, pues seguramente no, aunque los miles de individuos que dejaron las compras de navidad para un día antes de este significativo festejo familiar, entre son peras o manzanas no quieren tener este cargo de conciencia.

Las calles del centro de la capital lucen abarrotadas; para transitar se debe hacer fila india desde Plaza Juárez hasta el mercado del mismo nombre y si las banquetas llegan a despejarse un poco es por que los anunció de hasta el 70 por ciento de descuento que en su mayoría muestran las zapaterías atraen a la gente.

Como si fuera a colapsarse el mundo, las madres jalan a sus hijos al interior de estos negocios, y una vez dentro se encargan de inducirlos a que en la carta a Santa Claus soliciten como regalo urgente un par de zapatos, pues por ser fecha especial están a mitad de precio.

Eduardo Velázquez, como muchos otros menores de edad, no se deja intimidar por esto y es que de niño quien espera unos zapatos de regalo cuando en los aparadores lucen ya los muñecos de moda.

A las afueras de la calle Guerrero todo sigue igual, gente camina por doquier, alguna ya bien cargada, otra sin saber que escoger.

En ayuda a estos últimos incautos se escucha la voz de los comerciantes ambulantes, que promocionan en 10 pesos desde bolsas con aguinaldos hasta paquetes de ratoncitos, unos cohetes que al encender su mecha expulsan ráfagas de chispas.

De todo se ve en la avenida, pero a lo lejos sobresale una menor de cabello rizado que entre sus brazos sujeta con fuerza un niño Dios de cerámica, el cual mañana será celebrado, pero por el momento, por las prisas se mantiene guardado al interior de una bolsa de plástico.

De regreso del recorrido por el primer cuadro de la ciudad a las afueras del Palacio municipal, algunos despreocupados por la cena de mañana optaron por calientan motores para hacer uso de la pista de hielo, claro después de ir a visitar a Santa Claus que posa para la fotografía del recuerdo en el Reloj Monumental.

En otro punto de la ciudad capital, la gente también fluye como hormiguitas con la inquietud de acabar con su aguinaldo, son las plazas comerciales. En estos sitios al parecer nadie se ha percatado que no es fin de semana porque las tiendas están llenas y el día va para largo por las compras navideñas.