"En un instante aquel hombre se transformó en una bestia iracunda"

Aquella mañana de noviembre, Estefania salio de su casa, se despidió de sus padres. Nunca imaginó que el reencuentro con su ex pareja acabaria de manera tragica con su vida. 
La policía halló el cadáver al día siguiente.
La policía halló el cadáver al día siguiente. (Héctor Mora)

Pachuca

La mañana del pasado 11 de noviembre del 2013 Estefanía Téllez Gutiérrez salió más temprano de que de costumbre para asistir a clases a la universidad, se despidió de sus padres como todos los días y abandonó el domicilio.

Ese día Estefanía se reuniría con Ramiro Ángeles Gutiérrez, un amigo al que conocía desde hace tres años en su natal San Agustín Mezquititlan.

Estefanía tenía cierto aprecio por Ramiro, luego de la relación amorosa que sostuvieron por un año; pero luego de su rompimiento ninguno obtuvo noticias del otro hasta que 15 días antes de esa mañana de lunes, el teléfono los volvió a juntar.

Aquel día la estudiante de la Universidad Tecnológica de la Sierra Hidalguense se reunión con su ex pareja, hablaron un largo tiempo a bordo de la camioneta que él manejaba y momentos después acordaron dirigirse al municipio de Zacualtipán, pero en el trayecto discutieron una vez ahí y tras charlar un par de horas quizá de los viejos tiempos, Estefanía pidió a su ex pareja la llevara a la universidad era hora de asistir a clases, Ramiro se negó.

Con la total malicia y astucia, Ramiro convenció a Estefanía de faltar a clases y logró que aceptara beber una botella de whisky con él.

A bordo de la camioneta se dirigieron a la vinatería para comprar la bebida y posteriormente se encaminaron a un despoblado sobre la carretera México-Tampico, donde permanecieron tres horas.

Ramiro le pidió a Estefanía que tuvieran relaciones sexuales, ella se negó en un instante aquel hombre se transformó en una bestia iracunda, tomó un lápiz que se encontraba en el tablero de su camioneta al cual convirtió en el arma perfecta y comenzó a agredirla hasta lesionar a su víctima en el ojo derecho.

Embriagado de cólera aquel hombre perdió todo raciocinio, el lado animal brotó al ver sangrar a Estefanía, Ramiro descendió de la camioneta y se dirigió a la puerta del copiloto; mientras aquella mujer de 21 años de edad intentaba sobreponerse a la herida e intentaba pedir ayuda con gritos que escasamente podían escucharse en medio de la nada. De pronto una fuerza incontrolable la jaló del cabello a Estefanía, la arrastraba fuera del vehículo.

Una vez en el suelo, boca arriba y aturdida Estefanía sintió como los puños de quien una vez dijo quererla la golpeaban a pesar del dolor que ya de por si sentía por la lesión con el lápiz.

Como en una película de terror Ramiro sacó un arma y le disparó en el pecho vaciándole todo el cargador abastecido con seis cartuchos útiles de su Pietro Beretta calibre 25.

Cuando el sol se ocultó y con el último aliento de Estefanía abandonó su cuerpo, Ramiro subió el cadáver a la camioneta Ford, tipo lobo color blanco y lo colocó en el lugar del copiloto, encendió el motor y enfiló a hacia Pachuca.

Aun con el cadáver de su ex novia, en la gasolinera de Cerro Colorado abasteció combustible, compró dos litros de gasolina en una botella y al llegar al crucero de Huasca, recordó un paraje de San José Ocotillos, bajó el cuerpo, lo roció con gasolina y le prendió fuego, lo mismo hizo con las pertenencias de la estudiante.

La policía halló el cadáver al día siguiente, cuando los vecinos de la comunidad denunciaron haberse percatado de actos fuera de lo común en el paraje.

La policía identificó el cadáver días después y con las características del vehículo localizaron a Ramiro quien a sabiendas de su crimen y sadismo, ofreció a la policía 5 mil pesos para que lo dejaran escapar, ahora se encuentra en prisión desde donde enfrenta los cargos por el delito de femenicidio.