“Me dijeron que no les interesaba causar problemas con la policía”

Un elemento, que en los años 70 fue jefe de la policía en Veracruz, asegura que duró poco en el puesto por no hacerse de la "vista gorda" y aceptar regalos de los "narcos".
“Los narcos antes eran menos escandalosos y no se metian con nadie”.
“Los narcos antes eran menos escandalosos y no se metian con nadie”. (Milenio)

Pachuca

Con el dedo índice cerca del gatillo, un oficial de policía, al parecer experimentado, se mantiene firme en la puerta que custodia. El arma apunta hacia abajo, pero en ningún momento la suelta.

De repente aquel hombre con cabello blanco que sobre sale de su gorra negra con logotipos de la Secretaría de Seguridad Pública, abandona la postura ruda del rostro para relajarse mientras la mujer del otro lado del teléfono le proporciona instrucciones.

De pronto a lo lejos, un par de camionetas avanzar a toda velocidad por el bulevar, una tipo Lobo con vidrios oscuros y otra más tipo Ram con película anti asalto en los cristales, ambas pasan y se alejan rápidamente.

Aquel agente esboza una sonrisa y comenta: “en mis tiempos pude tener a mi disposición ese tipo de camionetas y cualquier otra que se me hubiese antojado”.

El policía, se acomoda nuevamente su fusil de asalto y cuenta que además de las camionetas, se pudo haber hecho de un arma mejor a la que tiene asignada.

En aquel entonces, continua el agente, era jefe de la policía en Veracruz, eran los años 70, casi no se escuchaba de ellos como ahora, no se conocía tanto de muertos y cuando ejecutaban era menos escandaloso, era sabido de todos que operaban en la zona, pero nadie se metía con ellos y ellos tampoco eran tan desgraciados.

Aquel oficial que vestía uniforme negro alguna vez fue subdirector se seguridad pública en Veracruz, posteriormente llegó a ser el director de seguridad en el municipio; a los dos días de haberse presentado como el jefe de la policía, un par de sujetos entraron a su oficina y se presentaron como amigos, pero al tiempo que tomaron asiento mostraron las armas, comentó el guardia, mientras seguía en espera de instrucciones del teléfono.

“Me dijeron que a ellos no les interesaba causar problemas, mucho menos mantenerlos con la policía, respetaban nuestra labor e incluso llegaron a poner a mi disposición camionetas cuatro por cuatro y un arma, el trato era que me hiciera de la [i]vista gorda[/i] y ellos respetarían mi trabajo”, explica, mientras vuelve a sonar el teléfono y contesta.

Al colgar el aparato asegura que sólo pude hacerse de la vista gorda un año, y dejar el puesto; “en ningún día de mis 33 años como policía acepté regalos de [i]narcos[/i]” y volvió a optar por el rostro duro.