CRÓNICA | POR MILENIO DIGITAL

"Una canción para quien ya no esta entre nosotros"

El Tezontle, memorias para el que se ha ido

El 2 de Febrero, en el Tezontle no sólo se venera a la Virgen de la Candelaria, también se recuerda a el Lazca

La iglesia del Tezontle, en Pachuca.
La iglesia del Tezontle, en Pachuca. (Especial)

Pachuca

El arreglo floral de fondo amarillo y letras rojas adornan con su nombre las puertas abiertas de la iglesia del Tezontle, Heriberto Lazcano Lazcano.

Un año y cuatro meses han pasado desde aquel 7 de octubre del 2012 tras la presunta muerte del líder de Los Zetas y la colonia que lo vio crecer lo sigue recordando.

El 2 de febrero no sólo se venera la Virgen de la Candelaria en la colonia del Tezontle, Pachuca, también se recuerda al Lazca.

Presuntamente abatido por las fuerzas federales, se dio por muerto, pero el cuerpo del capo más sanguinario del país nunca fue encontrado.

Atraídos por el evento principal de la feria, la Banda Jerez, la gente llegó por montones a la colonia ya entrada la noche.

Patrullas de la policía municipal de Pachuca vigilaban los accesos.

A diferencia del año anterior, ahora hubo rodeo, gradas y una agrupación importante para redondear la fiesta, todo sobre un campo de futbol polvoriento.

Agrupaciones de medio pelo amenizaban la noche antes del evento principal, hombres, mujeres, niños, tipos con sobrero, cientos se dieron cita.

Las carpas de cerveza no se daban abasto ante sedientos asistentes.

La gente, amontonada, escuchaba la agrupación en turno, otros circulaban las barreras amarillas del rodeo, otros más estaban sentados en las dos gradas de los costados.

El campo de futbol donde se disfruta de la verbena está enclavado a orillas de un cerro desgajado, y en lo más alto está la casa del desaparecido líder de Los Zetas.

Es una casa de tres pisos, el blanco cubre sus paredes y las tres plantas están perfectamente iluminadas.

Se asoman cinco personas, la oscuridad y la distancia entre el campo y la casa impide distinguir si se trata de hombres o mujeres.

Sólo se ven sus sombras, unos están recargados en los muros de la casa, otros están de pie observando el espectáculo que hay debajo de ellos, el pueblo embelesado con música y cerveza.

Antes del evento principal, la conductora, quien dice orgullosa trabajar para la televisora del gobierno estatal, agradece al Comité de feria y a la familia Lazcano por su apoyo para la realización de la fiesta.

“Para Heriberto Lazcano donde quiera que se encuentre”, remata.

Seis minutos después de la media noche los trombones y cornetas de la Banda Jerez comenzaron a tocar en un escenario con luces multicolor.

“Esta canción va para alguien que ya no está entre nosotros”, dice el vocalista en alusión al capo desaparecido.

“Yo nací sin fortuna y sin nada, desafiando al destino de frente”, rezan las primeras letras de canción que dedica a quien no está presente físicamente pero sí en el recuerdo de los habitantes de esta colonia marginal.

Las parejas bailan, los hombres sostienen vasos de cerveza, todo es música de banda y diversión.

La Banda Jerez toca dos horas, deja el escenario y la gente comienza a irse. La iglesia ahora está cerrada y los dos arcos de su entrada siguen sosteniendo el nombre de su benefactor, sólo quedan unas horas para el amanecer.