El campesino de Huasca que burlo la maldad de Satanás

Con la promesa de construir un acceso a la ciudad, Satanás busco tener al campesino, quien con astucia lo logro engañar y se marcho del lugar.
El chamuco, apresurado, lo construyo.
El chamuco, apresurado, lo construyo. (Héctor Mora)

Huasca de Ocampo

Cierto día, don Omar salió con sus mulas y carroza rumbo a la ciudad para vender el maíz y aves de corral que acababa de cosechar. Era otoño en la zona de Huasca, el sol todavía tardaría un par de horas para salir del horizonte, tiempo suficiente para que el señor llegara al mercado a instalar su puesto.

Era un camino pesado por la distancia y malas condiciones del mismo, pero don Omar veía con optimismo ese día diciéndose "Ahora sí voy a vender mucho, lo presiento".

La sonrisa del campesino se borró cuando a lo lejos vio que el camino se interrumpía pues el puente de madera para cruzar un arroyo estaba roto. Eran uno tres metros de distancia sobre una zanja de metro de altura, lo que hacía imposible que don Omar pasara con su carreta.

"Qué desgracia la mía" gritó el hombre, quien ya no tenía tiempo para darle la vuelta al arroyo pues llevaba el justo para agarra buen lugar en el mercado. "Lo que daría porque alguien me ayudara", volvió a gritar esperando el socorro de un buen samaritano, mismo que nunca llegó pues era muy temprano.

La situación se volvió desesperante por lo que la locura se apoderó de don Omar por unos instantes. "Satanás, si construyes un puente antes de que cante el gallo te doy mi alma", gritó sin medir las consecuencias, pues de inmediato salió el diablo.

"Mi estimado Omar, aceptó tu proposición. Construiré un puente de piedra para que llegues a vender tu mercancía, pero eso sí, cuando mueras te irás directo al infierno conmigo", y acto seguido Satanás se puso a trabajar.

Viendo como el diablo avanzaba rápido en su trabajo el campesino pensó en qué forma salvarse de tremenda condena, cuando recordó que en la carreta llevaba un gallo así que sin que su verdugo se diera cuenta lo sacó y justo antes de que pusiera la última piedra lo hizo cantar.

"Bueno señor Satanás, como no terminó a tiempo me voy pues no le debo nada", dijo don Omar dejando atrás al chamuco a quien logró engañar.