CRÓNICA | POR FANNIA CADENA

La odisea de buscar ilusamente atención médica en el IMSS

Les piden llegar más temprano

Para su sorpresa cuando llegan a la clínica esta prácticamente llena. ¿Como es posible si apenas son las seis?.

Los pacientes deben esperar sin importar el dolor que les aqueja, les guste o no.
Los pacientes deben esperar sin importar el dolor que les aqueja, les guste o no. (Archivo)

Pachuca

A las 5:30 de la mañana se levantan muchos de los derechohabientes del IMSS para alcanzar a ser atendidos el mismo día. Pero para su sorpresa cuando llegan a la clínica está prácticamente llena. ¿Cómo es posible si apenas son las seis?, se preguntan. Un hombre delgado, con el cabello alborotado y la barba un poco crecida, saca su carnet maltratado de su chamarra y se acerca al módulo del consultorio 7 para poner encima de unos 10 o 15 carnets el suyo. Busca algún lugar donde sentarse pero todos están ocupados. Por fin encuentra uno allá en la esquina.

Con la esperanza de poder dormir un ratito, a la distancia oye una cápsula informativa que siguiere evitar cambios bruscos de temperatura como medida contra la influenza. Pero los pacientes agrupados tuvieron que pasar justamente temperaturas extremas para poder ser atendidos. El hombre al escuchar esto hunde su nariz entre su chamarra para no respirar aire contaminante.

Ir al baño resulta arriesgado pues otro paciente puede ganarle el asiento. Decide arriesgarse y se levanta procurando no tardarse. Cuando vuelve su lugar ha sido ocupado, tendrá que aguantar el tiempo restante de pie. Los minutos transcurren largos cuando por fin aparece un doctor frente al módulo. "Ya son las 8:00, qué sinvergüenza", mascullan otros pacientes. El doctor levanta los carnets y dice "solamente cuatro van a pasar, los demás este...". Más de 20 madrugaron pero sólo alcanzan cita cuatro.

Todas las miradas, algunas con cejas fruncidas, las acaparó luego la responsable del módulo que dijo con desdén: "si quieren esperarse a ver si alguno de los pacientes que tienen cita no viene, pueden ocupar su lugar".

Uno de los derechohabientes replicó:

-vengo con un fuerte dolor.

-Pues no sé, vaya a urgencias.

-Fui pero no me atendieron.

Rompe el silencio otra voz diferente que dice "la clínica no da abasto pero a dónde va todo el dinero que nos descuentan". Y complementa otra persona "yo no tengo ni pensión ni medicina, sabrá Dios qué hicieron todos mis ahorros durante tantos.

La responsable del módulo, abúlica responde: Lleguen más temprano. La sala de espera sigue llena de historias. Otro paciente, con síntomas de influenza y con una fuerte conjuntivitis, murmura al de al lado que, dada la calidad de servicio de la clínica, tuvo que ir con un médico particular; la consulta le costó 600 pesos, más los casi dos mil pesos de medicamento. El médico particular le dio incapacidad por cinco días pero tuvo que pedir al seguro social una incapacidad oficial.

Suena otra cápsula informativa: "Si usted presenta síntomas de... No dude, acuda a su centro de salud más cercano. Recuerde que su salud es primero..." Solamente esboza una ligera sonrisa irónica para no decir más. Y ahí estaba, luego de más de dos horas de espera, le informan que tiene que pasar a consulta, pero desde luego, no tenía cita, así que tuvo que esperar a ver si con suerte alguien de los pacientes agendados no iba.

Aunque siente mejoría por efecto de la medicina comprada,uno de los del personal de la clínicalo reprende:

-¿Por qué fue con medico particular y no a urgencias?

El paciente prefirió no contestar.

Cansado por el ajetreo salió de la clínica arrastrando los pies. A lo lejos se ve ya el sol ocultándose, despidiendo una jornada larga pero poco productiva, prácticamente perdida por buscar ilusamente atención médica en la clínica 32 del IMSS.