"Zotoluco" perdona con la espada en Pachuca

El regreso a la Plaza de Toros Vicente Segura no fue la mejor para Eulalio López "Zotoluco", pues tuvo una mala tarde ayer en la capital hidalguense y se fue con las manos vacías.

Pachuca

Tarde desafortunada para Eulalio López Zotoluco, quien en el segundo fin de semana taurino de la Feria San Francisco 2013 se fue con las manos vacías, esto debido al fallo a la hora de matar en su segundo toro que bien le pudo haber representado un par de orejas que al final se quedaron en aplausos para el originario de la Ciudad de México.

Abridor de la tarde, Zotoluco enfrento a Jilguerillo, uno de los seis astados dispuestos por la ganadería Arroyo Zarco para la ocasión. El toro, de casi media tonelada, entró al ruedo animoso y dispuesto a seguir los pasos del matador que en los primeros minutos lo tomó relajado sin más movimientos de los necesarios.

Ya con las banderillas, Jilguerillo se topó con un Zotoluco más dispuesto a buscar la oreja, dando pases atrevidos que contagiaron al público que coreó los oles ante la indiferencia de las autoridades que parecían ver más allá del clamor popular.

Al momento de matar, López parecía que tenía un buen lance, pero con el paso de los segundos y la agitación del astado, éste se quitó la espada sin dificultades para evidenciar la mala ejecución del matador que volvió a meter la espada, esta vez correctamente pero el daño a su faena esta hecho: sólo el saludo del Juez de Plaza.

El siguiente en turno fue Fermín Rivera, quien enfrentó a Valeroso, toro de 550 kilos pero no por ello sin agilidad.

EL potosino sin perder el tiempo enfrentó a su cornudo rival. Con pases bien intencionados logró sacar del tendido varios oles, aunque el astado no llegaba a completar la faena por lo que las autoridades quedaron indiferentes ante la faena.

La oportunidad de Rivera de tener su premio la desperdició con la espada. En su primer intento de matar el torero no logró acomodarla en el lomo de Valeroso por lo cual rebotó, cuyo acto seguido fue el “Ah” del público que tenía la esperanza de verlo triunfar; en la secunda acometida lo logró, pero ya era demasiado tarde para algo más que el saludo del Juez de plaza.

El tercero en saltar al ruedo fue José Pablo Sánchez. Compartiendo el escenario con el astado Parasiempre, el matador no esperó ni un momento para lucirse ante la Monumental Vicente Segura que ya quería ver a un triunfador.

Sánchez se acercó todo lo que pudo al animal tanto con el capote como con la muleta, incluso se dio el lujo de recibirlo de espaldas en medio del ruedo, pirueta que en principio le salió limpia, pero al volverla a ejecutar le falló la distancia y tropezó, pero el animal ya había pasado por lo cual tuvo tiempo para levantarse sin problemas mientras el público se le entregaba.

Fueron 10 minutos de estridencia, que contagió a las autoridades de plaza que parecían dispuesta a darle de dos orejas para arriba, pero llegó la hora fatídica. Con todo a su favor José Pablo equivocó dos veces con la espada y pese a que el respetable sacó los pañuelos blancos el Juez sólo lo saludó por un gran intento.

De regresó al ruedo, Zotoluco parecía contagiado por la salida de Sánchez.

En su segundo turno enfrentó a Diegazo y de inmediato quiso lavar su fama del mejor matador mexicano en activo; y no lo hizo mal.

Con los ánimos por el cielo, el público respondió a cada pase del capitalino quien no se guardó nada, es más, lució hasta hiperactivo ante un toro que a duras penas le seguía el paso de su muñeca.