Títeres en calles de Pachuca

Usan madera y música en el show con la misión de acercar el arte a la población.
El titeretero se niega salir de las calles porque en ellas encuentra libertad.
El titeretero se niega salir de las calles porque en ellas encuentra libertad. (Sergio Lozada)

Pachuca

Trapo, madera y música, los elementos principales de un espectáculo sencillo donde los títeres juegan el papel principal, que muestra a la vez la misión de llevar a las calles y a la gente un poco de arte que invada su vida cotidiana.

“Son un lenguaje común, la música y el títere hablan el mismo lenguaje, es muy fácil acoplar una imagen titiritera con la música. El títere nació en la plaza, por eso es difícil desligarlo de ella, a donde se vea moverse un títere siempre habrá gente que se acerque a recordar su infancia”, comentó Azael Navarrete, un titiritero de  carrera larga en Pachuca.

Navarrete Bautista es artista inquieto, por años presentó para distintos foros su proyecto de cine a mano, espectáculo alternativo en el que crea a través de bicarbonato de sodio imágenes retratadas por un proyector de acetatos, a partir del cual cuenta una historia donde los diálogos son cortes musicales, y en el que el protagonista es la imaginación del espectador.

Una faceta más como titiritero, una carrera iniciada hace más de diez años en el que se encontró con la capacidad para transformar casi cualquier elemento en un muñeco, y a la que vuelca mayor creatividad con la construcción de más personajes, donde rescata viejos objetos considerados por otros basura, y los transforma en algo nuevo.

Pero llevar a las calles un trabajo tan arduo es una convicción, podría presentar su trabajo en teatros o en foros considerados más formales, pero considera que así se alejaría de un público que también valora su trabajo.

“Hacerlo en la calle es por la inclusión, la calle es libre y esta es nuestra forma de vida y de esto vivimos. Estar en la calle no es necesariamente mendigar o minimizar el trabajo, creo que es mucho más loable compartirlo sin ningún otro compromiso más que la expectativa, y aquí el espectador juega un papel principal”, agregó.

Pero con música es más sabroso, y por eso destaca la mancuerna con Enrique Ramírez Cipactli, un músico errante que ve su profesión cercana a la de un gitano, un compositor con el que se identificó para hacer una labor que ven como social.

“Nos encontramos en las calles, somos errantes de distintas ciudades, y casi siempre es Pachuca donde coincidimos, pero nuestra labor es más amplia y trabajar juntos siempre”, comentó.