CRÓNICA | POR ALEJANDRO SUÁREZ

Tenangos al aire en Pachuca

Lienzos blancos con figuras de animales multicolores

Si uno viera que en realidad esos pedazos de trapo son más costosos que mucha ropa de almacenes de prestigio, se volvería loco de ver cómo las artesanías hidalguenses están a la altura de cualquier modista europeo.

Parece un tendedero de las tradicionales vecindades, pero no.
Parece un tendedero de las tradicionales vecindades, pero no. (Arturo González)

Pachuca

Colgados al sol dominguero de Pachuca están los tenangos. Sus lienzos blancos con figuras de animales multicolores roban la monotonía del verde de la vegetación del parque de los Niños Héroes, parece un tendedero de las tradicionales vecindades, pero no.


Si uno viera que en realidad esos pedazos de trapo son más costosos que mucha ropa de almacenes de prestigio se volvería loco de ver cómo las artesanías hidalguenses están a la altura de cualquier modista europeo.

"Se lo lleva por 150 pesos" dice la mujer encargada del puesto. Pero no se refiere a los grandes tenangos colgados, sino a los pequeños, como manteles de mesa, que igual que sus hermanos mayores despliegan su lienzo blanco para recibir a los animales multicolores.


"Tengo multicolores y de uno solo, como lo quiera joven", señala la comerciante ansiosa de vender algo antes de retirarse en una jornada que pareciera mala, pues hay mucha mercancía en la mesa, poca gente alrededor de la misma y poca gente alrededor para checar el suvenir.

Es el tianguis artesanal de Niños Héroes. La mayor parte de las mesas ofrecen lo que comúnmente llamamos chacharitas: collares, pulseras, anillos, cosas que un hombre compra a su chica para quedar bien en la salida dominical.


Como un joven hace con su chica. Él, vestido formal con lentes oscuros, ella un poco más fresca pero con las gafas contra el Sol. Ella se pasea entre las mesas buscando la joyita que más le agrade; se prueba collares que no la convence, se pone en el dedo anillo con piedras preciosas de baja denominación, como señalando el compromiso con su amorcito.

Si uno ve bien las joyas encuentra que no son de gran diseño, más bien poseen esa parte de creatividad que para muchos es más importante. Un collar parece la garra de una bestia, con sus adornos beige intercalan varitas cortas con largas, como garras de un animal que quiere vengarse porque se las quitaron.

De las pulseras de cuero rojo o azul, uno nota que son para uso diario; se ven resistentes y cómodas, el plus que quieren vender los comerciantes pachuqueños. "El valor de lo hecho a mano, con cariño para que usted lo lleve puesto".

Bueno, eso es lo que dice la chica que vende las pulseras, que tratando de usar su verbo para vender algo. Es algo medio molesto para el transeúnte, que nada más por pararte unos segundos enfrente de una mesa que de inmediato te quieran quitar el dinero.

"Pásele y vea sin compromiso" señala un hombre a los que pasan, quienes le contestan con un forzado "No gracias".

Y para no olvidar la fecha, perdidos entre tantas chucherías están los muñequitos de Niños Dios. Son figuras que caben de par en la mano de un adulto, con sus trajecitos azules y aureola de santo, no son como los de Plaza Constitución pero hacen su lucha.

Termina la vendimia en el tianguis, el novio apenas saca la cartera para comprar unos aretes. De los tenangos, sólo decir que esperarán otra semana para salir del puestecito; en cambio pues valió la pena invertir 10 pesitos para tres tamarindos.

Si uno ve bien las joyas encuentra que no son de gran diseño, más bien poseen esa parte de creatividad que para muchos es más importante.