En San Valentín, Maná brindó romance entre Drama y Luz

Ayer en el Parque Ben Gurión, en Pachuca, hubo más luz que drama. Por completo iluminado, el pisal de Gálvez fue la locación para el concierto a beneficio de la Casa de la Mujer Hidalguense.
Ayer, un flechazo entre el cielo de Pachuca y los colores del pisal.
Ayer, un flechazo entre el cielo de Pachuca y los colores del pisal. (Héctor Mora)

Hidalgo

Fue un público que denotaba su emoción adolescente y su época noventera. Algunos con un atuendo semi rockero, mascada negra atada a la cabeza y acompañados de sus hijos.

Nadie hubiera comprado un boleto para escuchar a José Fernando Emilio Olvera Sierra. Pero tratándose de Fher, su nombre artístico, acompañado de Maná, la cosa cambia. El poblano nacionalizado jalisciense, a sus 55 años aún tiene cuerda para las más de dos horas de rolas con tequilas intermedios que convoca a los fans.

A pesar de que el acceso inició desde temprana hora, fue muy gradual la llegada del público. Ya desde la Avenida Felipe Ángeles el nutrido pero fluido tráfico anunciaba el evento musical promovido desde diciembre del año pasado, la visita de los ex Sombrero Verde.

El precio de las entradas iba desde los 200 pesos, hasta los más de 2 mil en primera fila. Ahí había incluso meseros que por módicos 100 pesitos servían desde una copa de whisky hasta democráticas cervezas por 40. El centro neurálgico fue el bar, junto a la clínica móvil al costado del sillerío.

Cerca de las 9 de la noche, así nomás, sin teloneros, se hizo la oscuridad para dar paso a la proyección en el escenario de imágenes celestiales acompañadas de una sinfonía de Beethoven… en serio.

Los gritos y aplausos arrancaron al unísono de los “batacazos” de Alex, el músico colombiano-mexicano. La emoción inundó desde la primera fila, donde estaba el gobernador Francisco Olvera y su familia junto a todo el gabinete estatal con el hijo del Santo y otros notables; hasta la parte trasera, la de a 200, que no se logró llenar.

Todo arrancó al son de “Oye, mi amor, no me digas que no… y vamos juntando los cuerpos”. Nadie de los miles de asistentes dijo que no.

Los éxitos musicales se sucedieron.  Fher, ese romántico eterno, dedicaba una canción “para esas mujercitas que van por la calle moviendo el trasero…” y ellas corearon “Mariposa traicionera”. Ayer, en honor a San Valentín, entre el cielo de Pachuca y los colores del pisal, el flechazo duró hasta pasadas las 11 de la noche, entre el amor y el drama, la nostalgia y la luz.