Maguey: mito y realidad, en la Toscano

El auditorio Salvador Toscano del INAH abre sus puertas a los curiosos que anduvieran por la iglesia de San Francisco. Adentro el trabajo de Leopoldo Méndez da la bienvenida.
Un domingo en el Toscano.
Un domingo en el Toscano. (Héctor Mora)

Pachuca

Con el cambio climático, uno ya no sabe qué estación del año es. Se supone que estamos en pleno invierno, pero este domingo en Pachuca el Sol pega con todo, dejando en el ambiente una sensación de flojera aumentada por la poca actividad en la calle.

El Cuartel del Arte se une a este paro de labores, no así el auditorio Salvador Toscano del INAH que tiene sus puertas abiertas a los curiosos que anduvieran por la iglesia de San Francisco. Adentro el trabajo de Leopoldo Méndez da la bienvenida. Con el título de "Maguey. Mito y realidad" la obra del mexicano es, enorme.

El tamaño le permite a la obra cubrir la mayor parte del muro con colores tierra: amarillo oscuro, naranja, café y negro predomina la mirara de una mamá con su hija pequeña, quienes acaba de entrar al recinto.

En su parte central hay un maguey negro como la noche, abarca un tercio de la obra con un bosquejo de una mujer en el centro y a su alrededor un pueblo del México revolucionario.

Mujeres con reboso caminando en la calle, hombres en lejanas cantinas y un camión en una perspectiva que los hace verse a cientos de metros, pero al mismo tiempo tan cercano que uno ve los rines a sus llantas.

La mirada de esta niña se desvía a los pequeños "dibujos" que completan la exposición. El contenido de las obras de Méndez va desde el nacimiento de un niño, hasta el taller de soldadura de Ciudad Sahagún.

Eso no le llama la atención tanto a la pequeña como aquella silueta incompleta de la mujer en el maguey, tal vez por eso termina rápido su visita.