CRÓNICA | POR ALEJANDRO SUÁREZ

Llegan con música a felicitar a la Virgen Morena

Peregrinos llegan a La Villita a celebrar la Guadalupana

 Si antes las peregrinaciones son austeras, llegan quienes lucen más: Luchadores cargando con la pintura de La Morenita, una compañía de traslado de valores lleva en un carrito de su empresa a la Virgen para mantenerla segura.

Peregrinos llegan con música a felicitar a la Virgen Morena
Peregrinos llegan con música a felicitar a la Virgen Morena (Héctor Mora)

Pachuca

Como otras veces, el interior de la iglesia retumba por el escándalo digo de una plaza pública. No murmullos, sino pláticas de a qué hora comenzará la siguiente misa, canciones de banda o mariachi en honor de la Virgen Morena en la víspera de su cumpleaños.

Rodeada por puestos de comida, ropa y demás chacharas, la Villita luce como sus torres blancas entre las lonas multicolores, y conforme va descendiendo el Sol mantiene su destello por medio de electricidad.


A sus pies, y como arrecifes que rompen las olas, la gente que de a poco se acerca al templo católico se divide para meterse entre los puestos, siempre detrás de su figura de la Virgen de Guadalupe. Son diversas las formas de la que muchos llaman “M adre de México”: en pintura, en estampa o en estatua.

Son las seis y media, la misa está por acabar. Son las bendiciones al sacramento los que realiza el padre en el altar, sin más atención de quienes están a unos cuantos metros y ya presenciaron toda la ceremonia.

Acaba la misa, y se retiran las personas, sólo para dar paso a los recién llegados. Con mariachis arriban los primeros, cuya devoción los hace adornar una mesa con flores y la imagen de la Virgen. Sus notas son de Las Mañanitas, que suenan fuerte mientras traspasan el arco de la puerta.


Lo estelar les dura poco, pues unos segundos después llega otro grupo, con altar móvil a hombros y banda a espaldas. Su melodía no es ninguna en particular, sólo suenan de manera rítmica las trompetas, violines y guitarras.

Desfilan de una por una media decena de peregrinaciones, y como en juego de tetris se acomodan al interior de La Villita, ahora sin sillas por la magnitud de visitantes. “Va a haber misa a las siete. Nos quedamos”, corre el rumor al pie del altar mayor.

En la entrada, músicos siguen entrando. Si antes las peregrinaciones son austeras, llegan quienes lucen más: Luchadores cargando con la pintura de La Morenita, una compañía de traslado de valores lleva en un carrito de su empresa a la Virgen para mantenerla segura.

Ya sea de la central de abastos, de dependencias de gobierno, la Cruz Roja, Protección Civil o cualquier dependencia gubernamental; es una fecha de fiesta, para guardar en el cajón de los recuerdos que ahora son las redes sociales. Sí, se trata de un momento ideal para sacar el teléfono celular, sacarse la foto y mandarla al feis.

Si al principio no había mucha gente ahora que está por iniciar la misa de las siete ya hay poco espacio para los peregrinos que siguen llegando con su imagen de la Virgen. Para los que quedan atrás no les va bien pues los altares tempraneros les impiden la vista; lo bueno es que alcanzan lugar pues allá afuera hace el frío pachuqueño de invierno.



Ahora sí, es mejor escuchar misa que morirse de frío en el atrio de La Villita.