Innovación hidalguense: una obra teatral para sordos

El montaje irá a la Muestra Regional de Teatro hecho por Niñas y Niños de la zona centro.
La obra El Rey que no oía, pero escuchaba es toda una innovación hidalguense pues se trata de una una obra teatral para sordos.
La obra El Rey que no oía, pero escuchaba es toda una innovación hidalguense pues se trata de una una obra teatral para sordos. (Cortesía)

Pachuca

Un abarrotado Teatro Guillermo Romo de Vivar en Pachuca despidió a la obra “El rey que no oía pero escuchaba”, montaje que representará a Hidalgo en la Muestra Regional de Teatro Hecho por Niñas y Niños de la zona centro.

Álvaro Muñoz dirigió y adaptó la obra original de Perla Szuchmcher, una historia presentada de forma bilingüe, en español y en Lenguaje de Señas Mexicanas, una apuesta por permitir que el teatro convenza a todos los públicos, desde el infantil hasta aquellos alejados de los espectáculos por su discapacidad.

Una escenografía impecable de Aarón Mejía, adaptada como juego Lego para hacer referencia al juego con las manos, fue el marco para presentar a un reino que pierde a su gobernante, y que en la sucesión al trono se comete una injusticia al discriminar al heredero por ser un sordo.

La historia resaltará la capacidad despreciada de este hijo del rey, cuando es él quien atiende las demandas de su pueblo, en lugar de su hermano que descuida su mandato y lo lleva a la ruina.

“Un reto la adaptación, nunca había trabajado con niños, mi experiencia como docente se limitaba a los adolecentes, a quienes puedo dar instrucciones que entienden desde el principio; pero con los niños no es así, con ellos tuve qué adaptar cada una de las enseñanzas a manera de juego, un juego demandante que les exigía tarea extra y la memorización de sus guiones”, comentó Muñoz.

La obra contó con una especial convocatoria, cuenta con un diseño envidiable para los montajes infantiles, además que la música es original de autoría de Myrna Vargas, lo que garantiza en mucho su éxito durante la jornada que tendrá lugar en la ciudad de Texcoco del 9 al 11 de octubre.

“Tuve qué abrir la convocatoria para un taller de tres días para la realización de esta obra, tiempo en el que recibieron clases de actuación y pude exponer las premisas que dispuse para esta obra, como el juego o la improvisación, y la respuesta a esto fue lo que se tomó en cuanta para la selección de los ocho actores.”

El reparto está integrado por niños y fueron sus padres los más entusiastas en la función, un público que tuvo qué ocupar los escalones del teatro como butaca, al ser insuficiente para recibir a un público entusiasta.

La obra cuenta la historia de un reino muy lejano, gobernado por un bondadoso rey, existen algunas personas que no pueden oír, y se les llama sordos, ellos tienen una manera muy bella de comunicarse, pues con sus manos forman las palabras y los nombres. Un día el viejo rey muere, sus hijos Ludovico, el mayor y Romualdo el menor, sufren tras la muerte de su padre. Los ministros deben nombrar un nuevo rey, honor que le corresponde al hermano mayor Ludovico, pero al ser sordo, se le niega el derecho.

Nombran a Romualdo, quien a la vuelta del tiempo desatiende sus deberes llevando al reino a la ruina. El pueblo hacía peticiones y Romualdo las ignoraba, a pesar de poder oír, no los escuchaba.

El relativo silencio

Bajo la dirección de Álvaro Muñoz, Hidalgo lleva una obra para personas con sordera a la Muestra Regional de Teatro Hecho por Niñas y Niños de la Zona Centro que se realizará en Texcoco, Estado de México, del 9 al 11 de octubre, donde acudirá la Compañía de Teatro Infantil del Centro de las Artes del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes (Cecultah).

Se trata de una adaptación de Álvaro Muñoz a partir de la obra de Perla Szuchmcher. El reparto está integrado por los niños Gerardo Prado, Diego Paredes, Gabriel Cadena, Abril Flores, Sabina Cano, Lilia Mendoza, Leticia Mendoza y Diego Razo Cerón.

También participan: asistente de dirección, Gabriel Hernández Ramírez; diseño y realización de vestuario y elaboración de escenografía y utilería, Aarón Mejía, y musicalización de Myrna Vargas.