Inaugura Jaime Mejía Servín su exposición en Pachuca

La muestra es resultado de un estudio de la zona arqueológica de Tula y las imágenes de la Cultura Tolteca. 
Esta muestra es resultado de un estudio amplio de la zona arqueológica de Tula.
Esta muestra es resultado de un estudio amplio de la zona arqueológica de Tula. (Héctor Mora)

Pachuca

La Galería José Hernández Delgadillo del Foro Cultural Efrén Rebolledo es sede de la muestra pictórica Triángulo de la cultura, parte de la obra del artista originario de Tepeji del Río, Jaime Mejía Servín.

Esta muestra es resultado de un estudio amplio de la zona arqueológica de Tula y las imágenes de la Cultura Tolteca, según refiere el artista, una investigación que abarcaron años y la producción de más de cien obras de dibujo, grabado y pictóricas.

"Llegué a la conclusión que pintores, escultores y arquitectos toltecas habían creado las formas de su arte aplicando una visión de 360 grados o sea universal, no lineal como la actual de 180 grados", explica.

Según refiere Mejía Servín, en su propuesta plástica aplicó los conocimientos obtenidos de la cultura tolteca, así como enseñanzas de artistas contemporáneos, "no para copiar sus estilos sino para leer su mente, aprender a verlos de forma nueva, a ver la belleza, a inventar formas, abrir nuevos panoramas, aplicando experiencias como el empleo de los dos hemisferios cerebrales para producir imágenes".

"Los toltecas emplearon, entre otros elementos, los espacios que actualmente en el arte conocemos como positivo y negativo. En su zona urbana, en los relieves de sus templos, en sus esculturas, está contenido un espacio que contiene una representación con cuatro dimensiones. Los toltecas percibieron el espacio que contiene el tiempo (que contrapone nuestra noción de tiempo lineal) y plantean la posibilidad de potenciar la experiencia de ver.

Con estos elementos hace su propuesta plástica, la cual consiste en desarrollar en la superficie del cuadro una composición de formas dinámicas que envuelven como pintura, para que el espectador participe de su propio espacio, luz y movimiento en una superficie ininterrumpida, con un concepto poli angular, rico en ilusiones ópticas.

Es su obra una visión universal de lo tolteca, que unida al arte contemporáneo de artistas como Picasso y Moore, permite hacer una nueva propuesta visual y expresiva.

Así, comenta que las piezas de la exposición pueden observarse desde cualquier punto de vista y sigue manteniendo unidad en su estructura y variedad de formas, donde no pierde las leyes del equilibrio y compensación de espacios en su composición pictórica.

"Lo del Triángulo de la Cultura es en referencia a la zona geográfica en la que se desarrolló la cultura tolteca que está compuesta por tres cerros o montañas que forman un triángulo equilátero y que se localizan al sur del Estado de México y norte del Estado de Hidalgo; sus nombres son Xicuco en Tula, Idolatre en Tepeji del Río y Cincoque en Huehuetoca. Esta zona fue habitada por grupos de personas de las diversas culturas mesoamericanas lo que dio origen a la primera metrópoli del continente americano y a la forma universal de pensar de sus habitantes".

Afirma que "triangulo" también porque esta forma geométrica de profundo aspecto simbólico, en el caso de su obra, es el principal elemento temático y de composición plástica.

No Tocar, al Helénico

La obra de teatro No tocar, de Enrique Olmos de Ita, llegará al Foro Cultural Helénico a partir del 16 de febrero, montaje a cargo de la compañía Neurodrama AC, que fue presentada en 2013 como parte del Programa Nacional de Teatro Escolar en Hidalgo.

Su temporada comprende cinco funciones, del 16 de febrero al 15 de marzo, y después ocho funciones del 14 de septiembre al 2 de noviembre.

María y Liz, interpretadas por Goreti Monterrosa y Aly Casco, son las mejores amigas, pero desde hace una semana a María se le nota triste, porque no encuentra la manera de contarle a un adulto sobre las caricias extrañas que un familiar le prodiga ciertas noches.

¿Qué son las caricias? Es la pregunta de María a su mejor amiga, quien no está segura, pero tendrá que ayudar a resolver el dilema, aunque de por medio vaya su amistad. A partir de un entorno multimedia y de múltiples estímulos visuales y sonoros, la obra de teatro está pensada para niños mayores de ocho años.

La carga emocional que provoca en las víctimas del abuso el mantener un secreto acerca de algo que las lastima, es la forma en que el dramaturgo Enrique Olmos aborda este tema para mostrarlo a los niños, para que a través de la introspección de los personajes puedan ellos también identificar de qué forma enfrentar un problema de esta índole.