Huasca voltea a sus artesanos para conservar categoría

Dos son los productos en particular que llamaron la atención de turistas y que se busca impulsar: la alfarería y los licores.
Huasca se reúsa a dejar de ser un Pueblo Mágico.
Huasca se reúsa a dejar de ser un Pueblo Mágico. (Sergio Lozada Cárdenas)

Pachuca

Huasca se reúsa a dejar de ser un Pueblo Mágico, comenzó con el impulso de un mercado para reubicar a su comercio ambulante, y también volteó hacia su producción artesanal, una tradición en la que observa su garantía para conservar su categoría.

Dos son los productos en particular que llamaron la atención de turistas y que se busca impulsar: la alfarería y los licores. Sobre el primero Huasca tiene a varias familias cuyo sustento es esta artesanía, y en el diseño y saber distribuir el trabajo radicó el posible éxito de esta estrategia.

Fausto Cortés Lozada, ciudadano de Huasca de Ocampo es alfarero de casi toda la vida, tiene un taller en casa, donde vende sus artesanías es visitado por distribuidores de sus piezas en restaurantes, donde sus macetas, cantaritos y vajillas encontraron un buen mercado.

En su experiencia observa que se deben buscar nuevas vetas de su material, la producción es insuficiente porque hay barro que llega de otros estados, y en el municipio apenas existen tres canteras.

Su trabajo ostenta la marca hecho en Huasca que impulsan artesanos del municipio para dar identidad y arraigo a su trabajo, buscan diferencias sus artesanías del resto que han decido distribuir producción hecha en otros estados, lo que pondría en riesgo la estabilidad de decenas de familias.

"Yo saco mi barro de una de las tres minas en el pueblo, es la más grande y con mejor calidad del barro, las otras más pequeñas no tienen esas características, y seguiremos haciéndolo, pues el oficio lo aprendí de mis abuelos y mis padres, desde que tenía cuatro años, es ya parte de la identidad de mi familia", comentó el artesano de 67 años.

Además del barro, Huasca también ofrece venta de cantera, piezas especialmente moldeadas para interiores es el trabajo artesanal que se realiza con este material que también es vendido a granel para grandes construcciones.

Elixir

Los licores llaman la atención de los visitantes a este pueblo mágico, desde los de manzana tan conocidos por toda la región boscosa de Hidalgo y Puebla, hasta los hechos a base de leche como es la especialidad de Juana Lugo. Y hay alguno que comienzan a desaparecer, como el Naranjate, una bebida local hecha con aguardiente, hierbas y naranja.

Juana tenía trece años cuando aprendió a hacer rompope en el convento de San Juan Hueyapan. Veinte años después se convirtió en la dueña de Rompope San Juan, y presume con orgullo haber rechazado ofertas de empresas de Estados Unidos y Canadá que querían llevársela a trabajar, dice que estando lejos de su familia sus productos serían fabricados en serie.

Juanita, se ha ganado un lugar entre los productores artesanales de la localidad. La técnica es particular, y tiene un catálogo de más de diez sabores de rompope, además de diez variedades de salsas elaboradas con frutas.

Juana Lugo forma parte del grupo de doce artesanos en el municipio que impulsan la marca "Hecho en Huasca", una iniciativa surgida por las autoridades municipales con el fin de promocionar los productos locales y dar nuevo impulso a los que ya existían.

Museo de la Labranza

El Museo de la Labranza, en el municipio de Francisco I. Madero, comienza a recibir muestras del trabajo artesanal en el Valle del Mezquital, como la escultura tallada en madera realizada por artesanos de San Salvador, que será exhibida de manera permanente en su sala.

Alvino Héctor García Sánchez, responsable del Museo de Labranza, y el profesor Wenceslao Paredes López, integrante del grupo Magueyarte, resaltaron el trabajo de la pieza denominada La cobra, que el artesano Ranulfo Hurias García entregó a la institución.

La obra de aproximadamente noventa centímetros de largo, será la única pieza de un artesano de San Salvador que se exhibirá y se conservará en este museo, fruto de una cercanía con la comunidad del Rosario y a la creación de la Casa de la Cultura en la localidad.

El artesano Ranulfo Hurias explicó su beneplácito porque su pieza es ya una de las esculturas del museo, una estatuilla que lo ha acompañado en diversas exposiciones a lo largo de nueve años.

El museo comunitario contemplará esta nueva pieza como patrimonio cultural de dicha institución, y se comprometió a cuidar y darle el mantenimiento necesario para su conservación, así como no vender, rentar o lucrar de forma alguna la escultura.