“Hoy los ingleses estamos igual que los mexicanos”: embajador de Inglaterra en México

El Festival Internacional del Paste reunió a mexicanos e ingleses en Real del Monte como escenario.

Pachuca

Hasta el inusual calor que caía a plomo sobre los característicos techos de lámina en Real del Monte presagiaban un día especial. Allí se respira con frecuencia el ambiente inglés, pero en esta ocasión hasta melodiosas gaitas rasgaban el aire para anunciar la presencia de las distinguidas visitas de Cornish Cornwall, Inglaterra.

De ahí, hace siglos, provinieron los mineros que llegaron aquí. Hoy, para recordar la herencia de aquellos ancestros llegó entre otros el excelentísimo Mister Duncan Taylor, embajador de Inglaterra en México, convidado al Quinto Festival Internacional del Paste.

Un grupo de empresarios de Real del Monte trabajó en la organización de la gran fiesta que hermana a ingleses y mexicanos a través de Hidalgo. Quién sabe si se junten los 25 mil visitantes que esperaba el Consejo regulador del patrimonio cultural Real del Monte-Cornwall, pero ayer había muchísima gente apiñada en la calle principal.

Querían escuchar, más que los consabidos discursos de los titulares de Turismo estatal y la representación de la Secretaría de Economía federal, el mensaje de los ingleses, que en su turno refrendaron los lazos de amistad.

Hubo, oficialmente, 10 negocios de pastes y restaurantes en el festival. Además de esta especie de empanaditas de carne con papas y de frijol (los tradicionales) muchos se encontraban ansiosos por experimentar el maridaje con cerveza, pulque o café, como previamente se había anunciado. Lo cierto es que mucho de la cultura e identidad para los realmontenses se resume en este bocadillo.

En su intervención, el diplomático prometió ser breve para poder proceder a lo interesante: la degustación. Y fue breve y ameno, abordando otro tema de común interés: el futbol: “Debo confesar que (durante los otros discursos) estaba consultando mi black berry… es que hoy los ingleses estamos igual que los mexicanos, dependientes de un par de partidos para saber si vamos o no al mundial de Brasil”, dijo arrancando los aplausos del respetable.

Un grupo de pequeños hidalguenses, disfrazados de mineritos, escuchaban interesados. Terminaron las formalidades y en tumulto, en el corto trayecto hacia las carpas que ofertaban pastes, la delegación inglesa que incluía a miembros distinguidos del Club Rotario Internacional, tuvo que someterse a una intensa sesión fotográfica con los lugareños, descendientes en alguna medida de los de aquella ínsula europea. “My grandfather was born in England…” decía emocionado un hombre mexicano, que acercaba a su hijo para la foto con el embajador. Y es que en este pequeño territorio existen simbólicamente dos naciones, y eso lo pudo comprobar Mister Taylor, cuando con cara de resignación tuvo que llevarse a la boca el primer paste que, le advirtieron, tenía “un poco de picante”.