[Historia] "Ya eran las 12 cuando vi a un hombre a lo lejos"

Tras un examen rápido, el médico en turno determinó que la razón era pérdida de sangre, lo cual no tenía sentido pues el hombre carecía de alguna herida. 
El doctor volvió a revisar al paciente y efectivamente, tenía dos pequeñas heridas en el cuello.
El doctor volvió a revisar al paciente y efectivamente, tenía dos pequeñas heridas en el cuello. (Archivo)

Pachuca

Cierta mañana, al centro de salud de Jacala llegó un señor en muy mal estado: su piel estaba tan blanca como las hojas de papel y su cara presentaba una mueca de terror nunca antes vista por los presentes.

Tras un examen rápido, el médico en turno determinó que la razón era pérdida de sangre, lo cual no tenía sentido pues el hombre carecía de alguna herida, así que le preguntó a las personas que llevaron al desdichado que había pasado.

El grupo era formado por tres personas, dos jóvenes de unos 20 o 25 años, y el tercero un hombre maduro que ya presentaba canas en su cabeza. Identificándose como Rafael, conductor de camión, el mayor de todos contestó: "No doctor, fíjese bien, sí tiene dos heridas en su cuello".

El doctor volvió a revisar al paciente y efectivamente, tenía dos pequeñas heridas en el cuello, como si alguien lo hubiera mordido. "A ver señores, ¿qué paso? Es imposible que alguien pierda tanta sangre en heridas tan pequeñas".

"Pues mire, no nos vaya a tomar de a locos, pero lo que le voy a decir es verdad. Salimos de la cabecera como a eso de las 10 de la noche, yo llevó más de 20 años realizando el mismo recorrido rumbo a Querétaro.

"Como siempre, el camión iba medio lleno, pues hay mucha gente que no le gusta ir de noche, pues tiene miedo a que algo se les aparezca, ¡y ahora vaya que los entiendo! Fíjese que desde que salimos a campo abierto sentía como si alguien me estuviera viendo, incluso juro por Dios que en más de una ocasión vi dos luces en medio de la nada, pequeñas como los ojos de alguien", platicó Rafael.

"Ya eran como las 12 cuando de repente vi a un hombre a lo lejos. Era un fulano bastante elegante, con traje y camisa como de alto funcionario de gobierno. Me hacía la parada junto a un coche que parecía inservible.

"El joven que está ahora muriéndose me advirtió que no me detuviera, pero yo no le hice caso y orille el autobús. Ahí le abrí la puerta al fulano ese, como dije, estaba bien vestido, era obvio que no era del rumbo. Él platicó que venía de México pero su coche se descompuso y sí, pudimos ver un auto de riquillo ahí y nos pidió que le diéramos un aventón a Querétaro pues le urgía llegar, eso al mismo tiempo de extenderme dos billetes de 500", continuó el chofer ganándose la atención del doctor y personal del centro de salud.

"Cuando lo deje subir, el enfermo, creo que se llama David, me echó una mirada de diablo, no le hice caso pues ya tenía el dinero, pero ya me arrepiento. Al par de minutos seguimos nuestro viaje y nadie más se quejó por lo cual olvide todo.

"Con todos dormidos pues nos quedaba un largo viaje sentí varias veces un escalofrío y no fue hasta la una cuando sucedió todo. Un grito como del infierno despertó a todos y me asustó tanto que por poco me salgo de la carretera, al detenerme voltee de inmediato para ver quién era e identifique al pobre de aquí quien había gritado porque el hombre de traje lo mordió en el cuello

"De inmediato este chico David cambió de color de moreno claro al que puede ver, mientras su agresor se tragaba su sangre. Todos quedamos pasmados ante la escena, y más cuando tras dejarlo de morder se convirtió en murciélago, de un chillido rompió la ventana y salió volando.

"Muchos se asustaron y salieron corriendo del autobús, sólo quedamos nosotros tres, que tras varios minutos pudimos recomponer nuestras ideas y trajimos al enfermo hasta aquí".

Tras un silencio incomodo, el doctor contestó. "Bueno, si se fueron de fiesta y se metieron que cosa, mejor nos hubieran dicho eso en lugar de inventarse esta historia".

"No doctor, le juro que es la verdad. Si no, mire en la ventana", dijo Rafael. Tras ver la ventana, el doctor vio como se alejaba un murciélago.