[Historia] Un tapete para el Señor Colateral

Son cientos de personas las que se organizan para hacer su propio tapete, cada uno de unos 80 metros de largo. 

Acaxochitlán

Esparcidos armónicamente en el suelo, montones de aserrín forman figuras de distintas clases. Colores que van desde los brillantes amarillos, naranjas hasta los opacos negros pasando por cafés, verdes o grises opacados. Es un camino que en cualquier gran urbe podría presumirse como alfombra, pero en este caso se trata de un tapete para el paso del protector de Acaxochitlán: el Cristo de Colateral.

Es medio día y las calles aledañas de la iglesia principal de la cabecera municipal están cerradas al tránsito vehicular y en parte para los peatones; es la fiesta del pueblo que viene realizándose desde hace por lo menos tres generaciones como relata don Nicolás Rosales.

"Estos tapetes como cada año se hacen al Cristo del Señor Colateral dedicándoles todo el entusiasmo, el amor para hacer estos tapetes, todos los vecinos, familiares nos juntamos para hacerles sus tapetes, que esté a gusto con nosotros y nos llene de bendiciones ya que somos un poco católicos", platica.

Son cientos de personas las que se organizan para hacer su propio tapete, cada uno de unos 80 metros de largo (lo de una cuadra) por unos cinco de ancho. Se trata de un trabajo en equipo, con una organización de una semana por lo menos en la organización, y unas cinco horas en la ejecución.

"Nada más hacemos el pedacito de por aquí, allá está su casa. Empezamos como a las siete de la mañana, (ya son las 14 horas) y creo que nos vamos a tardar otras tres", dice Norma Hernández, señora de unos 50 años, habitante de Acaxochitlán de toda la vida y con las manos llenas de aserrín.

Hacer un tapete para el Cristo Colateral es más que una jornada de trabajo; desde ocho días antes las personas van diseñando los moldes para las figuras. En su mayoría son hechos de triplay y dejan ver flores, estrellas o hasta pavorreales con complejas combinaciones de tablones.

Todo eso, revelan algunos de los participantes, genera un gasto de unos dos mil 500 pesos o más, dependiendo qué tan colosal quieran hacer el tapete. "Nos dura unas horas o un par de días dependiendo el clima. Si hay mucho viento aguanta hasta mañana, pero ha habido veces que el mismo día nos cae un aguacero que los deshace", recuerda don Nicolás.

Son cuatro manzanas a la redonda de la iglesia del Cristo Colateral las que se visten de tapetes, cada uno con su magia. El diseño depende de cada grupo de vecinos, por ejemplo hay quienes prefieren las frutas, otros ponen una estampa del océano con ballenas y pulpos incluidos, mientras el resto elige pasajes bíblicos para lo que será el paso de la peregrinación nocturna.

Junto a la elaboración de los tapetes hay una fiesta aparte. Una vendimia para juntar fondos que serán usados para ponerle techo a la iglesia, bailes en honor del Cristo de bailarines venidos de Xochimilco y la construcción de castillos pirotécnicos.

"Todo para que a las siete de la noche salga la figura de la iglesia, pase por encima de los tapetes y vea cómo lo queremos" remata Ezequiel Meza, nativo de Acaxochitlán que vive en el DF, pero viene a hacerle honores al Señor.