[Historia] Con el llanto y la desesperación en los ojos llegó hasta un lavado de autos"

Los vecinos notaron el movimiento inusual y después la sirena de la patrulla en el autolavado; los policías sabían que se trataba de algo más importantes...

Pachuca

La policía rodeó todo el vecindario, camionetas tipo Cheyene bloqueaban los accesos principal de Álamo Dorado, cientos de policías con las armas en listas para disparar se apostaron en las calles de la Avenida del Roble custodiaban una camioneta Ford Lobo color blanca con placas de Michoacán.

En el lugar también había casquillos de percutidos de armas de grueso calibre, los cuales también eran resguardados por los policías, quienes no permitían el acceso a nadie, mientras los vecinos curiosos se asomaban por las ventanas, expectantes, preocupados por la presencia de los policías que perturbaban la tranquilidad de la avenida con sus sirenas, los gritos y los motores de sus vehículos acelerados.

Minutos antes de su aparición en el fraccionamiento, un menor corría por las calles del fraccionamiento, descalzo y buscaba ayuda desesperada, tocó en varias puertas sin que nadie le respondiera.

Aquel niño con el llanto y la desesperación en los ojos llegó hasta un lavado de autos y pidió esconderse ahí.

El encargado al ver a menor con el rostro aterrorizado lo escondió en la parte trasera de su local, mientras llamó a la policía.

Momentos después un grupo de hombres mal encarados rondaba las calles en una camioneta color blanca Ford Lobo, buscaban al menor. Aquellos hombres rondaron una y otra vez las calles sin poderlo encontrar.

Los vecinos de aquella avenida notaron el movimiento inusual y después la sirena de la policía que se acercó al auto lavado en ese momento los policías supo que se trataba de algo más importante que un menor extraviado y descalzo.

Cuando la policía intentó custodiar al menor y trasladarlo a un lugar seguro, el grupo de hombres de la camioneta se percató que aquel infante los había burlado al esconderse en un auto lavado en donde anteriormente habrían buscado.

Aquellos hombres intentaron raptar al menor para ello abrieron fuego contra los policías quienes intentaban resguardar al menor, hubo un intercambio de bala, aquellos hombres que intentaron raptar al menor desistieron cuando los policías repelieron la agresión y comenzó una persecución.

Ante las detonaciones de las armas, los vecinos se resguardaron detrás de sus ventanas, afuera se desataba el infiero y el motor de aquella camioneta blanca rugió pero sin control y entre el tiroteo uno de los presuntos delincuentes recibió un impacto de bala de la policía, lo que le impidió tener el control y se impactó en la pared, mientras el menor volvía a esconderse.

Aquel grupo de hombres no dejaba de disparar ante una policía indefensa pero que había logrado el cometido de impedir el rapto del menor.

En el escape un sicario arrojó una granada para anular a los policías, sin embargo el artefacto no explotó y aquellos policías municipales pidieron más apoyo pues los oficiales a aseguraban no sabían exactamente a lo que se enfrentaban.

Instantes después que los disparos cesaron, la policía en un movimiento acertado capturó a dos hombres que viajaban en la camioneta y el menor se encontraba a salvo sin embargo una llamada a aquellos oficiales que se mantuvieron al borde de la muerte, ordenó que liberaran a esos dos sujetos, fue entonces que supieron de la presencia de Los Zetas en tierra hidalguense y de la infiltración del grupo en los mandos policiacos.