[Historia] El hombre que perdonó a un árbol

Jaime, hombre joven y fuerte pensó en obtener madera para afrontar el mal tiempo que se avecinaba los próximos días.
Jaime contestó: "Pero árbol, ¿no ves que necesitó la madera?...
Jaime contestó: "Pero árbol, ¿no ves que necesitó la madera?... (Héctor Mora)

Pachuca

Corrían los últimos días del otoño en el Valle del Mezquital. Pese a que para muchos el calor seguiría imperando, para la buena gente de la zona ya estaba muy frío el ambiente, situación que obligaba a buscar la forma de calentarse.

Jaime, hombre joven y fuerte pensó en obtener madera para afrontar el mal tiempo que se avecinaba los próximos días.

Jaime salió cuando el sol estaba en lo más lato del cielo; un día que amagaba con ser caluroso, pero en realidad distaba mucho de eso. Los rayos del astro rey quemaban, la gente salía con abrigos para protegerse de las ráfagas de viento frío, y el leñador no encontraba su objetivo

"Fuera de aquí hombre, está prohibido cortar árboles" le advertían cuando se acercaba a algún espécimen prometedor. "Debes de pagar para llevarte la madera" escuchaba en otros lados.

Tras un par de horas, Jaime empezaba a perder la esperanza de lograr su cometido, cuando a lo lejos vislumbró un enorme árbol. Su tronco era enorme, sus ramas secas y nadie alrededor, perfecto para sacar mucha madera.

Al momento de enfilar el hacha escuchó una voz "Detento hombre, no lo hagas". El susto se apoderó de Jaime quien pensó que de nuevo le impedirían talar; al voltear no vio a nadie por lo que pensó que fue su imaginación.

De nuevo intentó usar su hacha con el mismo resultado, la voz se lo impidió tajantemente. "¿Quién eres" gritó el leñador. "Soy el árbol que tratas de talar. No lo hagas, pese a mi apariencia, todavía me queda mucha vida que compartir con los animales de aquí, incluso contigo" aseguró la voz.

Incrédulo por la situación, Jaime contestó: "Pero árbol, ¿no ves que necesitó la madera? Se avecina un duro invierno y tengo una mujer a la cual proteger"

"No te preocupes, yo sé que no han sido días buenos, pero te aseguró que a partir de mañana el Sol saldrá para calentar a todos y cuando menos lo pienses será primavera", finalizó el árbol, que con este discurso conmovió al hombre que lo dejó.

Al día siguiente la promesa del árbol se cumplió: el frío aminoró y fue uno de los inviernos más tranquilos que se recuerden.

Cuando llegó la primavera, el árbol floreció más que ningún otro, situación por la cual muchos animales lo tomaron por casa.