[Historia] "Más de un año encarcelado por una noche de parranda"

Rafael fue detenido por la policía, presentado ante el Ministerio Público, encarcelado y remitido a la prisión de Pachuca. Aún desconoce el motivo de su retención.
Cuando su familia se enteró del crimen que le inculpaban, lo abandonaron.
Cuando su familia se enteró del crimen que le inculpaban, lo abandonaron. (Héctor Mora)

Pachuca

Estaban sentados en la banqueta, entre las penumbras del callejón, cada uno de los tres hombres tenía frente así un envase grande de cristal negro y la cerveza a la mitad del mismo.

Los tres hombres hablaban apaciblemente, reían y comentaban las anécdotas hasta la media semana sobre sus jornadas laborales como obreros, también charlaban sobre el estrés familiar y sus preocupaciones.

Conforme avanzaban las manecillas del reloj, se acumulaban los envases de cerveza familiar en el suelo, la policía pasaba de largo, pues aquellos sujetos se mantenían bajo las sombras, dónde al alumbrado público no tenía alcance.

La plática entre aquellos tres hombres se tornaba pasaba de los chistes al futbol, la cerveza, sin darse cuenta, los embrutecía y coordinaban poco sus palabras con la lengua. Eran más de media noche y las calles en el barrio se encontraban vacías.

De repente Rafael comenzó a sentir los parpados pesados, tanto, que llegó al punto de no poder mantenerlos abiertos, su cabeza también se hizo pesada y sólo obedeció a la fuerza de gravedad, parecía haber sido completamente vencido por el alcohol, por lapsos sólo podía escuchar algunas palabras vagas sin sentido, ruidos lejanos voces que discutían entre sí, llegó a pensar que se volvía loco.

En uno de esos momentos de lucidez, sólo llegó a escuchar una botella quebrarse una voz que gritaba y alguien que comenzó a correr, intentó alzar la cabeza y abrir los ojos, para saber lo que estaba pasando, pero era imposible.

Intempestivamente alguien lo tomó del brazo y dijo a Rafael que tenía que levantarse y correr para ponerse a salvo, pero él no respondió, sus piernas resultaban bastante torpes para poder obedecerle, su boca sólo alcanzaba a balbucear, pero aquel sujeto que lo llamaba insistentemente, lo abandonó.

Cuando tuvo un momento de lucidez, se dio cuenta de que estaba solo en aquel callejón, unas luces rojas y azules se acercaban, no entendía los que pasaba. En el suelo cerca de donde se encontraba alcanzó a mirar a uno de sus amigos, del cual emanaba un rio de sangre y un costado cristales rotos que se mezclaban con la negrura de la sangre. No supo lo que pasó, pero en definitiva sería culpado.

Rafael fue detenido por la policía y presentado ante el Ministerio Público, encarcelado y remitido a la prisión de Pachuca, luego de que su familia se enteró del crimen que se acusaba, fue abandonado y hasta ahora lleva un año en prisión sin tener visitas y sin saber exactamente lo que sucedió.