[Historia] “No me alcanza el tiempo ni el dinero”

Aunque desde hace 20 años se dedica a la separación de desechos, ha sido el último el más difícil. 
Ya no logra reunir lo suficiente para cubrir sus necesidades.
Ya no logra reunir lo suficiente para cubrir sus necesidades. (Archivo)

Cuautepec

Desde hace 18 meses, Martina fue despojada de su trabajo como pepenadora del relleno sanitario de Cuautepec de Hinojosa; desde entonces ha tenido que buscar material reciclable en los basureros de plazas públicas y afuera de las casas.

Aunque desde hace 20 años se dedica a la separación de desechos, ha sido el último el más difícil, toda vez que aunque desde muy temprano comienza su búsqueda de pet, cartón, aluminio y papel; nunca logra captar lo suficiente para cubrir sus gastos.

Con un suéter y una falda roída, además de unos tenis gastados, confiesa que tiene tres hijos y que al más pequeño no ha podido ingresarlo al nivel preescolar, principalmente por la falta de recursos y tiempo.

"Los otros dos ya se pueden ir a la escuela y en la tarde vienen a ayudarme a llevar lo que junté para venderlo, pero el pequeño tengo que llevarlo yo, no me alcanza el tiempo ni el dinero para hacerlo".

Los escasos 120 pesos al día que capta diariamente, luego no le alcanza para cubrir todas las necesidades de sus hijos, ya que además del alimento tiene que proveerlos de calzado, ropa y medicamentos.

"Su papá está en Estados Unidos, se va y regresa casi sin dinero, le digo que se quede para que los dos saquemos a los niños, pero se va dos o tres años y vuelve a regresar sin nada, lo recibimos y otra vez se va. Ya no se si la próxima vez vaya a recibirlo".

En 6 bolsas de mandado reúne botellas de plástico, empaques de cartón y de aluminio, recipientes de unicel. Cuando el día es provechoso, tiene que hacer uso de bolsas de plástico para transportar lo reunido.

"Antes en el basurero de Cuautepec sacaba 150 o 180 pesos, no era mucho la diferencia, pero tenía que buscar nada más en un lugar, ahora tengo que ir de aquí para allá para juntar lo que necesito todos los días".

Aunque llevaba mucho tiempo separando los residuos en el basurero de Cuautepec, de un día a otro un funcionario del ayuntamiento despectivamente les dijo "Son unos cochinos y ya no quiero verlos otra vez aquí".

Desde entonces se les prohíbe acercarse al depósito de basura y por ende alrededor de 30 pepenadores se quedaron sin empleo, sin embargo ella sigue buscando material re utilizable que le permita seguir subsistiendo.

"Yo fui de las primeras mujeres que empezó a pepenar en el municipio, eran puros hombres, pero pude aprender y ahora es lo único que sé hacer, por eso aunque no haya yo tengo que buscar y encontrar para mantener a mis hijos".

Con 45 años y mas de media docena de bolsas a cuestas, regresa a su casa a la colonia Esperanza, en donde en plena vía pública hace la separación de su material, que lo humedece para aparentar que pesa unos gramos más.

Le pide al de la tienda de la esquina que le preste su báscula, en donde se da cuenta que ha juntado 20 kilos en total de material reciclable, principalmente pet y aunque por ello le darán 30 pesos más de lo que esta acostumbrada a recibir, le sigue pareciendo insuficiente.

"Es de todos los días, no puedo descansar porque sería un día sin comer, por ello le digo a mis hijos que tienen que estudiar para no tener que vivir de la basura, que aunque es honrado, es muy difícil hacerlo".