[Historia] El Señor de Levita, el hombre hecho leyenda

Dicen que una vez, el Señor estaba prácticamente atrapado por la guardia de las Guardias Rurales; en un acto de desesperación el ladrón pidió a San Antonio que lo ayudara y momentos después ...
 El Señor de Levita, el hombre hecho leyenda
El Señor de Levita, el hombre hecho leyenda (Cortesía)

Pachuca

Hombre hecho leyenda, al Señor de Levita se le atribuyeron robos, la mayor parte de ellos en Mixquiahuala.

Dicen que una vez, el Señor estaba prácticamente atrapado por la guardia de las Guardias Rurales; en un acto de desesperación el ladrón pidió a San Antonio que lo ayudara y momentos después aparecieron de la nada una manada de toros, animales que generaron tanta confusión entre los caballos que el Levita logró escapar.

Anécdotas como esa circulaban entre la gente, que sin comprobarlas aseguraba que en lugar de un demonio el ladrón era un enviado del cielo para castigar a los ricos por su avaricia y a los malos gobernantes por corruptos.

Muchos fueron los sospechosos interrogados por los Rurales, pero ninguno cayó por los delitos que se le imputaban al Levita; algunos creían que era tanta la habilidad de aquel hombre que sin importar dónde o cómo lograba sus crímenes siempre se las arreglaba para conseguir una cuartada.

Por ejemplo, se dice que una vez organizó una reunión familiar para constar que él no había robado un cargamento de oro de los federales; otra vez, asaltó una hacienda cercana, no sin antes pasar a la iglesia para que todas las mujeres lo vieran.

La más grande de sus hazañas constó del robo a un banco de Atotonilco, cuando junto con otros ladrones de gran astucia se metieron al edificio y lo vaciaron sin que un solo policía los viera.

Hasta la fecha, nadie puede asegurar que conoce el verdadero nombre del Señor de Levita, ni siquiera cuándo murió. La versión más popular es que un día se enfrentó a duelo con un comerciante de la ciudad, muriendo la mañana de un invierno en Mixquiahuala; otros dicen que lo atraparon los federales después de que uno de sus secuaces del robo al banco lo delató; el resto que simplemente murió de viejo.

Sin más que puras leyendas, el Señor de Levita es una de las historias de Hidalgo alimentada de boca en boca en una época donde las guerrillas y ladrones de caminos abundaban, en parte por maldosos, pero surgidos por el descontento popular ante un gobierno malo con su gente.