[Historia] Quería proteger a su hijo y se quedo dormida

Lo que vio en el cuarto la dejo helada, pues aunque todo estaba aparentemente igual, junto al niño estaban las tijeras manchadas.
Historias como esta eran comunes en antaño.
Historias como esta eran comunes en antaño. (Archivo)

Pachuca

En Cuautepec existe la creencia de que habitan brujas, seres que tienen pacto con el diablo para la vida eterna a cambio de la sangre de niños.

Una noche, a principios del siglo pasado, doña Amalia había dejado a su hijo en su cuarto para que durmiera, mientras ella terminaba de arreglar las cosas del hogar. A los pocos minutos de esto, la señora notó que su hijo estaba llorando, por lo cual fue a tranquilizarlo.

De vuelta en sus tareas, Amalia volvió a escuchar al niño llorar; así ocurrió un par de veces más, hasta que la señora vio en la venta una luz rojiza que merodeaba el lugar: era una bruja.

Muy asustada, Amalia encontró la única solución en poner unas tijeras en forma de cruz para defender a su pequeño mientras ella se escondió en el armario del cuarto, para que cuando llegara la atacante pudiera salir a defenderlo.

La madre se quedó dormida, hasta que el niño volvió a llorar, despertando a Amalia quien salió de inmediato del closet.

Lo que vio en el cuarto la dejó helada, pues aunque todo estaba aparentemente igual, junto al niño estaban las tijeras manchadas de sangre, la ventaba abierta de la cual colgaba un hilo también ensangrentado.

Fue algo perturbador para Amalia, quien pasó varias noches en vigilia pero la bruja no regresó, o al menos eso pensó ella, ya que una semana después al hablar con su vecina notó que la mujer tenía una cicatriz en la lengua.