[Historia] "Me fui a EU porque quería un mejor futuro para mi hijo"

Cecilia, a sus 14 años fue violada por un hombre del pueblo a quien nunca denunció por temor y ahora quiere un buen futuro para su hijo.
Fueron 15 días de viaje, dice Cecilia, los primeros no fueron tan difíciles, pero después todo se fue complicando.
(Archivo )

Pachuca

Son un grupo de 30 hombres y mujeres que sólo piden que en la escuela de sus hijos no se deje de impartir el idioma inglés y computación dentro de la escuela rural de Capula en Ixmiquilpan, por lo que decidieron cerrar el tránsito en Avenida Juárez de Pachuca.

Mientras el grupo de hombres requemados por el sol continúan en el bloqueo de la avenida Juárez, Cecilia una mujer de aproximadamente 36 años de edad, a la mitad de la protesta asegura que quiere brindar un mejor futuro para sus hijos y asegura la educación es un buen recurso.

Explicó que a sus 14 años fue violada por un hombre del pueblo a quien nunca denunció por temor; producto de esa violación tuvo a su primer hijo con quien vivió en casa de sus padres sólo por seis meses, después fue echada del seno familiar con su bebé a cuestas, a pesar de ser producto de una violación.

Cecilia asegura que al salir de su natal Ixmiquilpan se dirigió al vecino estado de Querétaro, ahí consiguió trabajo en una casa como empleada domestica y su patrona le apoyaban con una habitación para que se mantuviera junto con su hijo recién nacido.

Con el salario por sus labores en la casa donde laboraba apenas y le alcanzaba para comer, vestir y algunos juguetes a su hijo, pero con el paso del tiempo, el niño requería escuela, pero los gastos eran más elevados y se encontraba sola.

Después de mucho pensarlo, tomó la decisión de partir hacia el norte, reunió una cantidad de dinero, la cual cambió por dólares, pero aún no sabía qué hacer con su hijo, lo dejaría encargado, pues aún era muy pequeño para realizar el viaje.

Al pensarlo detenidamente y a pesar de todo, Cecilia retornó a su casa y dejó a su hijo con sus padres en Ixmiquilpan, buscó a un pollero para que la ayudara a pasar a los Estados Unidos y el cinco de marzo del 2000 se juntó con un grupo de hombres y mujeres que irían en busca del mal llamado sueño americano.

Fueron 15 días de viaje, dice Cecilia, los primeros no fueron tan difíciles, pero después todo se fue complicando.

"Cuando llegamos a Agua Prieta en Sonora nos hospedamos en un hotel por una noche mientras aguardaríamos a cruzar, pero después un grupo de hombres nos pasó a una casa vieja a un cuarto sucio y a los 20 que íbamos nos amontonaron; con armas de fuego nos apuntaron y preguntaron por un hombre a quien nosotros no conocíamos, sólo habíamos visto al guía y a nadie más".

Cecilia cuenta que en ese cuarto pasaron cuatro días o quizá más antes de cruzar; mientras permanecían ahí, los sujetos armados golpearon a los hombres del grupo, querían abusar de las mujeres y amenazaban con matarlos si el pollero no entregaba el dinero completo para pasarlos.

En ese momento, Cecilia quiso regresar a su natal Ixmiquilpan, pero ya era imposible dar un paso atrás, había pagado sus mil 500 dólares y ahora sólo había que librar la muerte, pensó en su hijo y en que el riesgo por darle algo mejor valía la pena.

Afortunadamente, el grupo de hombres armados encontró a quien buscaba y los 20 migrantes llegaron a Estados Unidos salvos después de una noche entera de caminata por el desierto; después de aquel día Cecilia volvió a mirar en después de 10 años cuando regresó a Hidalgo, luego de trabajar en la pizca de fresas, cebolla, lavar platos, cocinar y soportar discriminaciones y humillaciones.