Enmarcan fiestas religiosas en la Sierra otomí

En regiones de la sierra Otomí Tepehua se realizan carnavales a modo de marco para las fiestas al Señor de Chalma. 
Los pintados.
Los pintados. (Arturo González)

Pachuca

En cada región, las comunidades producen con el carnaval un destacado efecto en el ánimo de la gente y sacudir la rigidez de los protocolos, y hay pueblos donde el carnaval es el escenario para iniciar actos de fe de tradición católica.

En regiones de la sierra Otomí Tepehua se realizan carnavales a modo de marco para las fiestas al Señor de Chalma; en tanto que en Tecozautla el carnaval es en honor al Señor Santiago, al Señor de las Maravillas, o a San Carnavalito, en Metzquititlán.

"El carnaval, más que un momento festivo en sí mismo, se constituye en un espacio físico-temporal donde se busca reconstruir condiciones históricas resultantes de diversos contactos culturales, como también marco para la reconfiguración de los mismos contactos, creando así nuevas fórmulas culturales", comenta el investigador Artemio Arroyo Mosqueda.

Es por ello que se observa una variedad considerable en la forma en que distintos pueblos realizan su carnaval, que cada uno no sigue un patrón único, "sino una suerte de alternativas colectivas a través de las cuales se puede comunicar el sentido de la vida que experimentan los pueblos. Es una forma de conciencia activa que señala los que son y quieren ser los pueblos comarcanos de cada región".

Los carnavales más conocidos son los de zona huasteca, donde aparecen los "pintados" o "mecos", sus personajes destacados. Como ocurre con los "viejos" y "capitanes" de la comunidad de Pie del Cerro, en San Bartolo Tutotepec.

Los "mecos" son vecinos embadurnados de lodo amarillento del río o pintura natural provista por semillas machacadas. Salen a las calles y plazas formando líneas de adultos o niños para simular un enfrentamiento con varas. Se hacen acompañar de música de cuerda o instrumentos de aliento, agrupaciones típicas hasta el momento en la región.

Distintivos por su lado son los "cuernudos" del carnaval de Calnali, que con su extraña indumentaria zapatean y giran por las calles del pueblo lanzando constantes gritos.