[Crónica] “Son los de Salud en inspección”

A los puestos de la feria llegan los inspectores de la Secretaría de Salud.
El encanto de esta feria tradicional es tan arraigado como la fe en el santo patrono de Pachuca.
El encanto de esta feria tradicional es tan arraigado como la fe en el santo patrono de Pachuca. (Arturo González)

Pachuca de Soto

Algo tiene la Feria Tradicional de San Francisco. Ni porque la “Grande” tiene el doble de juegos mecánicos, el doble de puestos de comida y más atracciones puede con el encanto de una festividad tan arraigada como la fe en el santo patrono de Pachuca.

Caminando entre los puestos que atiborran la calle Hidalgo uno encuentra los clásicos puestos de joyería a precios accesible junto al de chamarras, playeras y películas “de estreno”, todo bajo el eslogan de “Pregunte sin compromiso mi reina”, frase soltada ante la menor mirada de interés de cualquier mujer que voltee hacia la mercancía.

Ya en pleno parque Hidalgo se sueltan los vendedores de artículos para el hogar: cucharas, artesanías y juguetes son un poco de la oferta de estos hombres quienes no esperan oportunidad para hacerle honor a su mote de gritones. “Mire se va a llevar un edredón de los Angry Birds por 600 pesitos, ¿no le gustó? Pues le pongo una cobija y un par de almohadas por 70”.

Este hombre, encima de una montaña de cobijas y colchas, dicta su discurso con una dicción que pone de nervios a muchos políticos quienes matarían por la dicción del vendedor que pese a no encontrar comprados no para en su intento de sacar toda su mercancía.

Pero los más preocupados no son los gritones o vende chacharas, sino los de comida. A una hora de la tarde en la que si no estás en la feria, estás en casa preparando un platillo hogareño las mesas están medio vacías, justo al lado de los trompos del pastor aún gordos o las planchas con cebollas y carnes de suadero hirviendo o tronando por el aceite.

Junto a esas preocupaciones se suman las sanitarias. En vez de ver llegar a clientes, a los puestos llegan los inspectores de la Secretaría de Salud.

“¿Quiénes son esos?” pregunta una vendedora de lentes para el Sol, “Son los de Salud en inspección, pero sólo para los de comida”, les responden. “Ah, es por lo del cólera”, finaliza la mujer segura de que a ella no le toca revisión a pesar de que es la última de la fila de puestos, justo al borde de avenida Madero.