Atitalaquia pide resguardar gran tesoro arqueológico

De acuerdo con pobladores, el asentamiento de una nueva refinería podría perjudicarlo.
En 2011 el INAH inició trabajos de rescate arqueológico de estos vestigios.
En 2011 el INAH inició trabajos de rescate arqueológico de estos vestigios. (Archivo)

Pachuca

Pobladores de Atitalaquia solicitan al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el resguardo de las ruinas arqueológicas del Chingú, al considerarlas amenazadas constantemente por actividades agrícolas, y ahora por estar situadas en el polígono donde se construirá la nueva refinería de Pemex.

En 2011 el INAH inició trabajos de rescate arqueológico de estos los vestigios teotihuacanos del predio de San Miguel Chingú, un sitio al que no se había hecho investigación por más de cuatro décadas, y que se reiniciaban ante el anuncio de la obra federal.

Ahora organizaciones civiles se pronuncian por el latente daño al asentamiento, pues aunque el INAH no libera aún los predios, este sitio prehispánico quedó circundado por la barda perimetral`.

Armando Jesús Pérez Bernal es presidente de la fundación Pon un Granito, y destaca la premura por que el organismo federal impida que la paraestatal inicie la construcción de la refinería, “pues podrían destruir todo esto que data de dos mil años atrás, de origen teotihuacano”.

“Si la refinería no se concreta, que dejen esto como zona arqueológica, es benéfico para la región y habría mucho trabajo para toda la gente; hoy los campesinos vendieron sus terrenos y ya no tienen dónde sembrar, dónde seguir trabajando; el dinero se lo acaban en poco tiempo”.

Una solicitud que le respaldan fundamentos legales, apunta. Un contrato que ambas dependencias firmaron el 3 de septiembre de 2010, disponible en la red a través del portal de transparencia, con la liga http://www.gobiernodigital.inah.gob.mx/Transparencia/Archivos/c_pemex_ref.pdf, apunta que Pemex estará “obligado a suspenderlas obras en caso de que el instituto justificadamente determine que se afectarían monumentos arqueológicos, es decir, sí como consecuencia de los trabajos de prospección arqueológica con sondeos se determina que un área específica no deba ser afectada de manera alguna”.

Explicó que estos los vestigios podrían extenderse hasta por 255 hectáreas, por lo que ante el inminente riesgo que los vestigios corren por las excavaciones se emprendió una campaña para concientizar a la gente de Atitalaquia sobre el valor cultural de El Chingú.

“Estamos peleando para concientizar a la gente y alertarla sobre la posible destrucción de este patrimonio, pues Pemex es dueña del terreno, pero no de la historia, no del país.”

Este sitio arqueológico fue un centro provincial del periodo Clásico, es decir del 1 antes de nuestra era al años 400, estrechamente ligado al sistema económico y sociopolítico desarrollado por Teotihuacán.

La primera investigación sobre el sitio prehispánico la realizó la entonces pasante de arqueología Clara Luz Días, quien para titularse presentó la tesis “Chingú; Un Sitio Clásico del Área de Tula, Hgo.”

Su la importancia radica en que puede ser útil para comprender la cultura teotihuacana, y resguardarla es urgente, pues por décadas los predios fueron trabajados para la siembra con maquinaria agrícola, lo que terminó por ser perjudicial para los vestigios.

Periodismo y arqueología

En 2010, una revista local en Tula publicó un reportaje sobre el riesgo de pérdida de zona arqueológica por la construcción de la Refinería Bicentenario, después de esta denuncia el INAH emitió una alerta, y medios nacionales conocieron de este episodio olvidado en la historia de Hidalgo.

La revista Neta de Tula y su director Hugo Santiago Sánchez recibieron el Premio México de Periodismo "Ricardo Flores Magón", por el artículo presentado sobre el sitio arqueológico de San Miguel Chingú, hasta entonces desconocido incluso para los habitantes de Atitalaquia, municipio donde se encuentra.

En esta investigación, Santiago Sánchez reveló la importancia de preservar este lugar, por su contexto histórico, y evitar su destrucción con la realización del nuevo complejo de hidrocarburos, pero también ahondó también sobre el daño causado por maquinaria agrícola en los predios donde alguna vez se asentó un pueblo teotihuacano.