El animal más salvaje

Función Dominical.
Alma Salvaje.
Alma Salvaje. (Twentieth Century Fox)

Ciudad de México

Veía yo Wild (esta magnífica película que en México llaman Alma salvaje) y me dieron ganas de leer el libro. Me pregunto si en la novela original estará el germen de esa forma de narrar tan intrigante.

Todo comienza con una chica rubia que ha decidido caminar el Pacific Crest Trail, un sendero deportivo en los Estados Unidos que implica andar a pie por mil 100 millas a lo largo de cinco estados. Quien haya caminado mucho tiempo sabrá que se trata de una magnífica manera de promover la introspección. En la película, conforme las millas van pasando, la narrativa va dándonos pistas suficientes para armar el todo de la vida de esta mujer.

¿Los católicos que siguen El Camino de Santiago saben también que el esfuerzo físico y mental de caminar tantos kilómetros durante tantos días enfrenta a la mente a tres eventos salvajes? Antes que nada, nos encontramos, claro, con el salvajismo exterior: en el camino hay tejones, zorros y chacales. También hay serpientes de cascabel, reporteros y violadores. Pero seguimos caminando y poco a poco comienza a aparecer un segundo nivel. Es aquí que nos encontramos con el salvajismo de los instintos. El cuerpo de nuestra heroína se enfrenta a los impulsos sexuales, al miedo, a la negación… y al hambre. En una ciudad como México, de la clase media para arriba, dudo que muchos hayan sentido hambre de verdad. El hambre pone a nuestra protagonista (y a cualquiera en semejante situación) en contacto con su parte bestial. El tercer nivel es, sin embargo, más poderoso. Cheryl lleva a cuestas una enorme mochila que simboliza todo lo que va cargando. Adentro lleva el salvajismo de las emociones humanas. Quien logre entrar en contacto con sus remordimientos, culpas y reproches habrá llegado al final de este Pacific Crest Trail: El puente de Dios.

Gracias a una actuación digna de su nominación al Oscar, Reese Witherspoon nos lleva de camino con ella. Los niveles de salvajismo (que quien haya meditado reconocerá claramente) se nos van apareciendo poco a poco, con la misma parsimonia con la que va cambiando el paisaje. Solo al final del viaje somos capaces de armar la historia completa. La aventura de la chica rubia y en apariencia tonta se vuelve un símbolo. La mochila que la aplasta y que parece el caparazón de una tortuga es en realidad el símbolo de todo lo que carga quien, como ella, haya decidido emprender el descenso hacia el Infierno y el Purgatorio en busca de un Paraíso que está en la redención. Perdonarnos a nosotros mismos. ¿De qué? No cuento más porque sería de muy mal gusto para todos aquellos que quieran disfrutar de esta excelente Función dominical.

Lo importante en todo caso es que el perdón que busca Cheryl está relacionado con la muerte y, otra vez, con el título en inglés: lo salvaje. Duvert decía: Los animales se vuelven locos cuando saben que van al matadero, por eso el ser humano es el más loco de todos, porque lo sabe desde muy niño. Y así vive. Sabiendo que va al matadero. Por eso el humano es un animal enfurecido, violento. Salvaje.

 

Wild (Alma salvaje) Dirección: Jean-Marc Vallée. Guión: Nick Hornby basado en el texto autobiográfico de Cheryl Strayed. Fotografía: Yves Bélanger. Con Reese Witherspoon, Laura Dern, Gaby Hoffmann. Estados Unidos, 2014.

@fernandovzamora