"El humor y los payasos tomarán las riendas del rock"

Reunida 30 años después de sus éxitos de los ochenta, "Mi agüita amarilla", "Yo no me llamo Javier" y "Manolito", Toreros Muertos culminó en Guadalajara y el DF una extensa gira.
Los Toreros Muertos han resucitado para celebrar su 30 aniversario y dejar en claro a los grupos actuales que el humor, el circo y los payasos tomarán las riendas del rock.
Los Toreros Muertos han resucitado para celebrar su 30 aniversario y dejar en claro a los grupos actuales que el humor, el circo y los payasos tomarán las riendas del rock. (Cortesía Terrícolas Imbéciles)

Ciudad de México

Los Toreros Muertos han resucitado para celebrar su 30 aniversario y dejar en claro a los grupos actuales que el humor, el circo y los payasos tomarán las riendas del rock. Ahora integran también a su repertorio géneros que no habían sido explorados por la banda, como western, country, rap y flower power.

Después de una extensa gira por su natal España, se presentaron el 22 de mayo en el C3 Stage de Guadalajara y el 23 en el Foro Indie Rocks de la Ciudad de México, donde el grupo ofreció una selección de sus principales canciones e incluyó cuatro que forman parte de su nuevo álbum grabado en directo, Los Toreros Muertos en vivo, a punto de lanzarse en junio, bajo el sello de la disquera independiente Terrícolas Imbéciles. Durante su trayectoria en los ochenta lanzaron cuatro álbumes y ahora regresan para revivir sus exitosos títulos.

En conversación con Dominical MILENIO, Pablo Carbonell (Cádiz, España, 1962), quien confiesa sufrir de logorrea, detalla el porqué del reencuentro de Los Toreros Muertos y qué ha sido de los integrantes en este largo tiempo de coma musical para la agrupación.

¿Por qué vuelvan a escena después de tanto tiempo?

Bueno, cuando disolvimos Los Toreros Muertos, Guillermo marchó a Argentina, Many tuvo un proyecto en Italia, y yo también, estuve trabajando como reportero. Todos hemos desarrollado actividades diferentes y nos hemos vuelto a juntar puntualmente, porque nos han llamado de Colombia, que es un país que nos quiere mucho. Por fortuna, en nuestro grupo no hubo peleas ni cosas raras, no ha habido una lucha de egos por parte de nadie y entre nosotros la convivencia es muy buena, todo bien cuando nos vemos y entonces hay que celebrar 30 años de este proyecto. Además, tenemos entre manos un disco en directo grabado en el Gran Teatro Falla, en Cádiz, y la reacción del público ha sido tan fantástica, que nos vino un poco de nostalgia, entonces lo vamos a hacer y a disfrutar.

Pero ya habían estado en México...

Estuvimos en los años ochenta, en la época en la que también fuimos a Colombia. Estuvimos un tiempo en México haciendo promoción y dimos un concierto en Rock Stock, un pequeño show. Pero desde ese entonces no veníamos a México, es mucho tiempo. Claro, he vuelto de vacaciones, he ido a la Riviera Maya y luego cuando trabajé como reportero estuve siguiendo al subcomandante Marcos en aquel viaje que hizo hacia la plancha del Zócalo, y creo que nada más, solo he ido dos veces. Me parecen pocas, hacen falta más.

¿Qué extra ofrecen en estos conciertos de celebración de sus 30 años?

El show tiene cuatro canciones nuevas: "La naturaleza", "Sin Dios", "Toma una flor" y "Hasta siempre", canciones con estilos que no habíamos atacado, géneros que no habíamos trabajado en nuestra fábrica de canciones irreverentes, como western, country, rap y flower power. La idea de esta gira fue calentar motores para grabar el disco. La idea es presentarlo a los medios como un producto de consumo habitual.

¿Por qué están tan seguros de que nadie le dará más al público por su dinero?

Hay algo que nos mantiene más vigentes que muchos grupos de aquellos años y es que nosotros siempre hemos ironizado sobre la música. No sé si la ironía es como una especie de conservante, pero nuestra propuesta musical tan iconoclasta, tan irónica, tan payasa, nos ha mantenidos vigentes. Yo me muestro siempre con una gran falta de seriedad, y a veces suelo echar de menos y me gustaría involucrarme más sentimentalmente con mi público. Pero es que grupos que se toman en serio a sí mismos hay muchos. Nosotros somos un grupo diferente en el rock, un grupo que se ríe un poco del éxtasis y de la actitud que tienen muchos que llegan al éxito. Por eso nuestro disco por conmemoración de 30 años va como una reflexión sobre los distintos estilos musicales.

¿Con su reaparición están buscando colocarse en el gusto juvenil?

Siempre hemos sido parte de la nueva generación, más bien buscamos colocarnos en el mundo indie-pop. El año pasado Raphael fue el artista más visto en uno de los festivales indies y definitivamente el más importante. Y Raphael dijo: "Para indie, yo", y yo contesté, es que Raphael no es de ahí. Él tiene algo con lo que yo también juego. Yo creo que a los dos nos gusta jugar con las canciones, con las intenciones, con las emociones. Tenemos una mirada hacia nosotros mismos, como si tuviéramos al mundo en nuestras manos. Raphael tiene una forma particular de manejar su personaje, él es un abogado del amor. Él cree en el amor y yo creo en el humor. Digamos entonces que el humor, el circo y los payasos tomarán las riendas del rock.

¿Crees que a los grupos les hace falta este toque de humor?

Lo pueden integrar de mil formas, no tienen por qué hacerlo de esa manera tan teatral, hay muchas maneras de darle la vuelta a tu propia creatividad melancólica y hay muchísimos grupos que están en una creatividad melancólica, pareciera que su música está hecha para tener atontada a la juventud. Con esa música derrotista de algunos grupos de chavales que parecen octogenarios, suenan como personas muy mayores como para hacer ese tipo de música. Proponemos un ejercicio liberador, somos un grupo liberal que hacemos lo que nos da la gana. Esa es nuestra actitud política.

¿Además de ser cantante, has sido reportero y has trabajado en el cine y la televisión. ¿Cuál de todas esas facetas ha sido la más importante para ti?

Yo entiendo que es la música, pero la aventura más grande que cometí fue escribir y dirigir una película. Fue el toque de creatividad laboral que yo he desarrollado. Dirigir una película, saberme todos los personajes, vigilar el enfoque de lo que estaba haciendo, creo que fue lo más gratificante. En general, aunque haya cambiado tanto de facetas, siempre he hecho lo mismo, jugar. El carácter lúdico, mis ganas de jugar y divertirme, han estado presentes en todas las cosas que he hecho. Cuando he trabajado como reportero, como cuando me he subido a un escenario y representado un personaje, he experimentado encontrar sus aristas más demenciales para interpretarlo. Cualquier personaje que cae en mis manos lo convierto en un ser un poco marciano y lo mismo hago con la música y con los dibujos y con todo.

¿Por qué es tan importante integrar el humor en todos los aspectos de tu vida?

La carcajada es lo que nos distingue de los otros animales, somos unos animales evolucionados. Yo no soy una persona especialmente feliz, necesito estar rodeado de cosas divertidas para poder sobrevivir o aguantarme, es por eso que hago este tipo de cosas. No soy un idiota que ve el mundo color de rosa y canta a la alegría y le canto al amor, no, no. A veces en ese impulso de lo que hago podríamos decir que hay una actitud colérica, incluso vengativa. En los años ochenta trabajaba con un humorista que se llama Pedro Reyes, un cómico recién fallecido, y la gente que tenía grupos de pop le tenía envidia, pero envidia mala. La propuesta inicial era hacer un grupo para destruir el pop madrileño de la época de los ochenta, e hice el grupo un poco para reírme de ellos, porque dentro de todo hay una actitud un poco vengativa.

¿Cómo les ha ido en su reencuentro después de tantos años?

Hemos tenido una recepción muy positiva, incluso daremos una presentación en la Plaza Mayor de Madrid, que es el sitio más emblemático de la ciudad. Nos han tratado bien, pero está claro que a nosotros nunca se nos va a olvidar que somos un grupo que nacimos en un bar, que hicimos nuestras canciones en un bar.

Y por cierto, ¿por qué se llaman Los Toreros Muertos?

Es un nombre que surgió cuando ya teníamos hechas un montón de canciones. Fue un nombre que sonó muy fuerte porque acababan de morir dos de los más importantes toreros en España: Francisco Rivera Paquirri y José Cubero Sánchez El Yiyo. Surgió como un homenaje. En ese entonces, conocí a una estadunidense que me dijo: "En España debería haber un grupo que se llamara Los Toreros Muertos", y dije: "¡Qué razón tienes!, es más, ése es el nombre ideal para nuestra banda". No teníamos nombre, igual y me hubiera hecho una carrera en la que me hubiera llamado Pablo Carbonell, en vez de Los Toreros Muertos.