Recuerdan a El Santo como un gran ser humano

El exluchador Tony Salazar recuerda y relata algunas historias de su amigo El Santo, El Enmascarado de Plata a días de cumplir 100 años de su natalicio.
EL Santo protagonizó más de 50 películas
EL Santo protagonizó más de 50 películas (Especial)

Ciudad de México

Como un gran ser humano preocupado por los demás, cuya filosofía radicaba en la humildad, es como Antonio Salazar, su amigo y compañero del ring, recuerda a El Santo, El Enmascarado de Plata, en vísperas del centenario de su natalicio.

Han pasado más de cinco décadas desde que Antonio Salazar mejor conocido como Tony Salazar o "El Bello Salazar" llegó a los cuadriláteros, donde gracias a su coraje y ganas de sobresalir, figuras de la lucha libre voltearan a ver su trabajo.

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Entre ellos un hombre que ya era leyenda, no solo por portar la hoy legendaria máscara plateada, sino por ser una persona excepcional, lo cual el mismo Salazar tuvo la oportunidad de comprobar al formar un lazo de amistad y cariño estrecho dentro y fuera del ring.

"Tengo una historia muy curiosa con El Santo, lo conocí cuando yo tenía 18 años, y fue tan buena la relación que me llegó a ver como a un hijo, porque a pesar de que ya tenía descendencia, ninguno hasta ese momento había seguido sus pasos", dijo Salazar en entrevista.

Recorriendo los mismos pasillos de la Arena México que hace cinco décadas caminó con "El Enmascarado de Plata" en varias luchas, ahora Salazar se asoma al pasado con nostalgia y aunque ya no está su amigo, atesora esos momentos con él.

Decenas de anécdotas vienen a su mente; sin embargo, solo hay una palabra para describirlo: "excepcional".

"Llegué a hacer mucha amistad con él, yo creo que por eso siempre me invitaba a todos lados, pero una cosa era abajo del ring y otra arriba, porque como luchador era aguerrido, no te daba cuartel aunque fueras su amigo, yo llegué a presenciar luchas con grandes amigos de él como Black Shadow y eran realmente tranquizas", apuntó.

Salazar aún recuerda varios de los consejos que El Santo le brindó. "La lucha libre es de resistencia y no puede acabar tu carrera en uno o dos asaltos. Esta carrera es larga y tienes que buscar perdurar, además de ser humilde.

"Tengo recuerdos de él imborrables y a tantos años de su muerte lo extraño, él tenía el don de ser muy humano con todos, porque se preocupaba por el equipo, era una persona excepcional, por eso cuando falleció lo sentí mucho", expresó Salazar, quien ahora se dedica a transmitir sus conocimientos a las nuevas generaciones de gladiadores.

Sin pensar en ningún momento en el retiro, pues aseguró que eso sería su muerte, "verlos subir al cuadrilátero es como estar yo ahí, por eso no me siento frustrado, porque en ellos me veo reflejado".

A sus 67 años de edad, este maestro querido y respetado en el arte del pancracio, sonríe ante la imponente Arena México, donde él y El Santo hicieron mancuerna, lo que después se trasladó al cine.

Ese cine de luchadores fantástico, recuerdo que "El Enmascarado de Plata" era sumamente querido y respetado, por ser un hombre ecuánime que no gustaba de las disputas y mucho menos de las riñas en el set.

"Él llegaba y todos lo saludaban cordialmente, había mucho respeto a su persona", comentó el veterano luchador, quien aún se emociona al recordar estas anécdotas.

Pero la enigmática personalidad de El Santo no solo sedujo la pantalla grande, sino también a muchas mujeres famosas que deseaban ver el rostro del luchador. "Siempre era muy precavido y cuidó mucho su identidad, porque lo perseguían hasta los de la prensa".

"Irma Serrano un día quiso apostar con él su máscara en un juego de naipes, pero él le dijo que no acostumbraba jugar, y sí tuvo imán con las mujeres, pues era tentador conocer su rostro.

"Yo tuve la suerte de que él depositará mucha confianza en mí para verlo sin mascara, porque había compañeros que nunca lo vieron", dijo el ex luchador, quien se retiró de la lucha libre debido a un infarto que sufrió durante una pelea.

"He tenido dos infartos, pero lo mío está aquí en los cuadriláteros, a donde llegué por casualidad, pues yo quería ser boxeador", recordó Salazar, quien alternó con las grandes figuras dentro de esta disciplina.

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"Soy parte de una época de ídolos, porque eso es El Santo, ese ser carismático que sigue siendo recordado y que para mí fue un maestro", apuntó el ahora entrenador, quien en la actualidad porta con orgullo la camiseta del Consejo Mundial de Lucha Libre (CMLL).

"Hablar de El Santo me trae gratos recuerdos de una época maravillosa, pero sobre todo de un amigo al que no olvido", concluyó Tony Salazar.


DAPR