Respecto a la tv, los intelectuales se equivocan: Grant McCracken

El reconocido antropólogo e investigador platicó con ‘¡hey!’acerca de lo que ha analizado sobre cómo vemos la televisión en estos días y su impacto en la cultura general.
El investigador estuvo de visita en México.
El investigador estuvo de visita en México. (Luis Ortiz)

Ciudad de México

Grant McCracken, investigador del MIT, analista en Harvard y doctor en antropología, entre muchas otras cosas, es una de las personas más interesantes del mundo con las que uno puede platicar cuando se trata de nuestros hábitos culturales. Con siete libros que lo respaldan, consultorías con las grandes compañías del mundo, gobiernos y un sinnúmero de investigaciones; en esta ocasión tuvimos la oportunidad de platicar con él gracias a que se encuentra trabajando con Netflix para entender cómo ha cambiado la televisión en estos, los nuevos tiempos del streaming.

¿Qué es la cultura en estos días? Aquí, y supongo que en muchos lugares, la tienden a separar del entretenimiento. Como antropólogo, ¿cómo lo ves?

Solíamos hacer una muy clara distinción entre lo que es la cultura popular y cultura. Como si la cultura popular no fuera digna del respeto que le tenemos a la cultura. Creo que lo que hemos visto que pasa en los últimos cinco o diez años es que esa distinción se ha hecho borrosa. La cultura popular se ha hecho más rica, mejor y más fuerte y nos ha involucrado intelectual y emocionalmente. Empezamos a ver que la cultura popular es nuestra cultura. Las dos se han fusionado.

¿La cultura popular es la que acabará contando la historia de quienes somos hoy como sociedad?

Exactamente. Así que tenemos una industria de directores, escritores y actores muy talentosos quienes se especializan en lo que está pasando en nuestra cultura y en convertir eso en grandes historias. Nosotros tenemos la oportunidad de estar frente a nuestros televisores y ver como cobra vida. Es una reflexión de quienes somos, pero también es una oportunidad de analizar las cosas que pasan, nuestras dificultades.

Eso fue parte de lo fascinante de nuestra investigación. La gente habla de compulsividad y maratones como si realmente no estuvieran viendo las cosas, y esa fue la primera revelación. La gente realmente está viendo con cuidado.

Con cinco años de Netflix en México y tú estudiando nuestros comportamientos al respecto, te pregunto, ¿hay mucha diferencia en nuestros hábitos que en los de los estadunidenses, por ejemplo?

Sí, hay grandes diferencias. El hecho es que en América, gracias a varios accidentes históricos, algunos intelectuales y académicos tomaron turnos en mirar mal a la televisión. Tratar de persuadir a los americanos de que estaban mal porque les importaba la televisión, y creo que de ahí viene la metáfora de binging (consumo compulsivo). Decirle a la gente que se debía sentir mal por este comportamiento.

¿Como un placer culposo?

¡Exactamente, un placer culposo! Mi sentir es que en México, aunque tu serías mejor juez de esto, nunca hubo académicos o intelectuales que le dijeran a la gente que no tuviera placer por ver la tele.

Los hay. Pero no se les hace caso.

Creo que esa es la diferencia. Los mexicanos apreciaron la oportunidad de la gran televisión un poco más rápido que los americanos. Los ingleses lo tienen más difícil, porque ellos pensaban que la cultura popular y la buena televisión era mala cultura. Y pensaban en ella como cultura norteamericana. Lo consideran una intrusión comercial respecto a la cultura.

Sí amamos nuestra televisión aquí y me parece que amamos tener control sobre ella, ¿has descubierto algo al respecto?

Creo que el simple hecho de no tener que esperar a los cortes comerciales para poder ver tu programa o tener que esperar una semana para tu siguiente episodio y luego, al terminar la temporada, tener que esperar mucho tiempo para volver a ver el show de nuevo. La habilidad de poder sentarse y ver el show completo en una semana es de verdad una posibilidad de involucrarte con el show y realmente prestar atención. La tecnología está por un lado y la cultura por el otro. La tecnología te permite ver con más cuidado y la cultura dice cambiemos las reglas de la narrativa.

Ahora estamos viendo una televisión que no podemos predecir del todo. No está limitada por el género, cosas malas sí le pasan a personas buenas y realmente es diferente.

Me parece que aquí en México, por muchos años y todavía, el público es muy subestimado no solo por los productores, sino por los mismos que se encargaban en que les llegaran esos contenidos.

¿Eso lo consideras verdad, y si sí, esto llega a cambiarlo?

Es una gran pregunta y es difícil para nosotros saber la respuesta, pero tienes toda la razón. La televisión manejaba el riesgo asumiendo lo peor de los televidentes. Y era completamente cierto, porque mucho dinero estaba en juego y los productores querían asegurar el éxito manteniendo todo sencillo y abriendo con historias grandes y amplias con gente muy hermosa. Eso no genera buena televisión, pero el cambio es muy grande. No se vale ver atrás, pero creo que los intelectuales siempre estuvieron equivocados respecto a la inteligencia de la gente.