Viven a través de "La gata" la realidad de un basurero

Hoy se estrena el melodrama con las actuaciones estelares de Daniel Arenas y Maite Perroni.
La protagonista asegura que ha recibido apoyo de los habitantes.
La protagonista asegura que ha recibido apoyo de los habitantes. (Clasos)

México

La historia de La gata, una mujer que crece entre basura y pobreza, llegará hoy a la pantalla; con las actuaciones principales de Daniel Arenas y Maite Perroni, y para darle realismo a las escenas, la productora Nathalie Lartilleux trasladó a toda la producción a los basureros del Bordo de Xochiaca, donde los actores han tenido que acoplarse al ambiente en las largas jornadas de grabación.

Demostrando el amor a su carrera, a 40 años de ejercerla, Leticia Perdigón lidia con las dificultades de la locación y al llegar a su llamado se mete de lleno a La jarocha, personaje que interpreta, aunque no pasa por alto las precarias condiciones del lugar.

“El olor se va en dos horas, lo difícil de todo es actuar y que las moscas se te metan a la boca o que pasen enfrente de ti. Que estés actuando y te piquen una nalga, o que de pronto estés parado en un lugar y haya un nido de hormigas, pero lo que más me duele de todo el basurero son los animales. Los caballos tan maltratados, tan trabajados sin tomar agua. ¡Qué tristeza me da!

“Lo más importante no es mostrar la mugre o abrazar a los niños de ahí, lo más importante es mostrar tu trabajo, ser feliz y reflejar la pobreza que hay, que es real”, dijo la actriz, quien al preguntarle sobre su contacto con los desechos contestó: “Es basura, es caca, es lo que tiran los médicos. De repente hay un remolino y te cubre todo y se cae la comida del catering”, dijo.

A pesar de aceptar haberse enfermado, Leticia no tiene cuidados especiales para grabar, “estoy desparasitada. Me he enfermado, pero me he levantado. Mi papá tiene 90 años y me dijo que no anduviera con esas payasadas de taparme para que me vaya haciendo inmune como ellos, es lo que hago. Tienes que estar adentro del camper, el sol quema como el de Durango, es tan seco que te achicharra”, declaró.

Por otro lado, aunque Jorge Poza no ha acudido muchas veces al basurero, reconoce la labor de sus compañeros y la productora. “Nathalie siempre es arriesgada en eso, a mí me llevó al Popocatépetl cuando hacía frío y las fumarolas más fuertes. En este caso es el bordo, yo he ido en dos ocasiones, yo les doy las palmas a todo el elenco que está ahí de ocho a ocho”.

El actor creía conocer la realidad del bordo, “yo crecí muy cerca de ese lugar, siempre me tocaba verlo, había horarios en que siempre olía a eso, es un olor indescriptible, que se mete en la frente y no se va, pero nunca había entrado. Mi primera impresión es qué agradecidos deberíamos estar, estamos a punto de vivir adentro de la basura, pero no vivimos dentro.

“Debemos agradecer que tenemos una casa donde dormir, bañarnos. Ves a los niños, a las familias, una colonia de personas viviendo en el basurero, eso está grueso. Ni siquiera te pasa por la mente que existan niños descalzos jugando entre la basura”, dijo sorprendido.

Valoran su entorno

Para Erika Buenfil lo más difícil ha sido, “independientemente del olor, que todo el entorno es de pobreza, de dolor, de gente que está trabajando en algo muy difícil, que terminas agradeciendo. Aprendes a valorar lo que tienes: tu casa, tu familia, tu comodidad”, dijo.

Respecto a la realidad que se vive en el tiradero de basura, Maite aseguró: “Ya sabemos que existe, pero hemos recibido mucho apoyo de la gente que está ahí, que trabaja en el bordo y ha habido, poco a poco, una integración muy agradable.

Las grabaciones en el Bordo de Xochiaca continuarán por dos meses más.