Luchan contra cliché de gays en tv

Mientras que Televisa rechaza que censure tocar el tema, Epigmenio Ibarra y Daniel Giménez Cacho exhortan a retratar a personajes de la comunidad LGTB.

México

Después de la polémica generada en la producción de Rosy Ocampo, al suprimir de la trama Qué pobres tan ricos la escena de un beso entre los personajes de José Eduardo Derbez y Diego de Erice, el vicepresidente de Producción de Televisa, Jorge Eduardo Murguía, enfatizó que en la televisora no existe prohibición para tocar tramas que involucren roles homosexuales.

“Aceptamos nuevas temáticas, pero tienen que estar muy bien cuidadas para el horario familiar, para que se sientan aptas para ese público, son tramas actuales, reales, pero deben ser bien manejadas. Los productores tienen libertad de tratar los temas, siempre que estén dirigidos al horario al que vamos a servir, es lo único que pedimos”, enfatizó Murguía a ¡hey!

Sin embargo, Epigmenio Ibarra lamentó que en la televisión abierta no se fomente la importancia de exaltar valores en la sociedad con contenidos que presenten con respeto las preferencias sexuales, que él, explicó, se ha empeñado en retratar de la forma más fiel posible.

“Es triste que la televisión fue promotora de intolerancia, caricaturizando a aquellos que tienen una preferencia sexual distinta. Es necesario promover valores de diversidad ciudadana, respeto y tolerancia, pero eso no se hace comúnmente; los programadores y productores tienen miedo a tocar estos asuntos por el rechazo de la audiencia, y lo provocan porque ésta ha sido deformada por contenidos que promueven antivalores”, dijo Ibarra.

"Es necesario promover valores de diversidad ciudadana, respeto y tolerancia", Epigmenio Ibarra. 

 

En contraparte, el productor Eugenio Cobo se sumó al vicepresidente de Producción de la televisora de San Ángel e indicó que ésta tiene la disposición de evolucionar de acuerdo a la demanda y necesidades de sus televidentes.

“Tiene que ver cómo va evolucionando la sociedad, la cultura, en Televisa estamos al día de cómo van modificándose las formas de pensar, sobre todo las de la juventud. Los medios de comunicación han acelerado muchas cosas y han dejado una marca como de libertad y es lo que se está viendo en la televisión”, indicó Cobo.

En su momento, Roberto Gómez Fernández tuvo que superar las dudas, al lado de Giselle González, para incorporar en su melodrama Para volver a amar (2010) a Alcides, personaje al que dio vida Alex Sirvent, como miembro de la comunidad homosexual. La confesión de su orientación sexual le dio un giro a la telenovela.

“Darle actualidad a los temas siempre es bienvenido, tuvo un punto de vista atractivo. No (hubo censura), pero tratamos de hacerlo con la mayor responsabilidad posible”, comentó Gómez Fernández.

Esa responsabilidad Ibarra la tomó desde Nada personal (1996), con un personaje lésbico, y luego con La vida en el espejo (1999), con el rol de Mateo, interpretado por José María Yázpik. El productor consideró que incluir en las tramas roles homosexuales alejados de estereotipos generó empatía en la audiencia.

"En Tepito sin duda hay mucha testosterona y machismo clásico de México; sin embargo, hay mucha tolerancia a lo diferente", Daniel Giménez Cacho. 

“Pensamos que la televisión tiene un papel fundamental, porque es el único medio que entra sin pedir permiso, se instala en la intimidad y al hablar de estos asuntos seria y profundamente permite a quienes discriminan entender que su conducta es nociva. A quienes son discriminados, entender mecanismos para lograr la comprensión de los demás”, compartió Epigmenio.

Para el productor esa aceptación tiene una explicación sencilla, ya que hablar de lo que la gente padece, recientemente en Las trampas del deseo (2013), es “un espejo que funciona”; sin importar que existan televisoras que no estén dispuestas a no ahondar en el tema “para evitar problemas o por tener una doble moral al mostrar estereotipos en sus telenovelas”.

Otro esfuerzo fue el de Daniel Giménez Cacho, quien en Crónica de castas recurrió a una subtrama, en la cual retrató la homosexualidad con Camilo, jugador estrella de futbol en el Maracaná, quien al aceptar jugar en una cancha fuera del barrio de Tepito conoce a Manlio, de quien se enamora. En medio de prejuicios de clase entre los dos equipos, Manlio enfrenta un conflicto interno en torno a su preferencia sexual.

“En Tepito sin duda hay mucha testosterona y machismo clásico de México; sin embargo, hay mucha tolerancia a lo diferente, ya sea sexualmente o de manera de vestir. Hay un nivel cosmopolita superior, porque recibe la influencia de todo el mundo, México y etnias. Esta manera de vivir, donde hay que brincar constantemente obstáculos y adaptarse a lo nuevo, desde las mercancías hasta la forma de vida, desarrolla libertad y creatividad”, finalizó Daniel.