"Modernizar telenovelas, sin cambiar su estructura": Salvador Mejía

El productor que lleva 18 años realizando historias en el género y hoy presentará el desenlace de 'Lo imperdonable', su más reciente melodrama, reconoció que, aunque en Televisa tienen un público ...
El productor con Ana Brenda e Iván Sánchez, los protagonistas del melodrama que termina hoy.
El productor con Ana Brenda e Iván Sánchez, los protagonistas del melodrama que termina hoy. (Televisa)

México

Satisfecho por el resultado que registró su más reciente telenovela, Lo imperdonable, la cual esta noche tendrá su desenlace, y rebasó los 20 puntos de audiencia y provocó un incremento del 400 por ciento en el turismo que visita la Huasteca Potosina, Salvador Mejía reconoció que es momento de hacer una modificación al género.

El también director de Telenovelas en Televisa destacó la importancia de estar preparados con las nuevas ventanas mediante las cuales llega el entretenimiento a la llamada generación de los millennials.

Si bien es cierto que el efecto logrado en el turismo de la Huasteca Potosina con el melodrama que protagonizaron Ana Brenda e Iván Sánchez refleja el éxito de tu telenovela, también es cierto que cada vez es más difícil mantener a la audiencia, ¿o no?

Sí, sin duda, la audiencia cada vez tiene más opciones. Evidentemente tienen más contenidos con los que tenemos que competir, así como con los hábitos de los jóvenes, imagínate, sacarlos de la computadora, de la música. Hay una serie de vicisitudes que, como productores, tenemos que avocarnos a meterle muchos más ingredientes de los normales.

Hay quien dice que, al menos en la empresa para la que tú trabajas, la telenovela sigue siendo el género principal, ¿es cierto que las series no les hacen mella y no son una opción atractiva en aras de mantener su audiencia?

Lo que pasa es que nosotros tenemos un público muy clásico, un público muy experto en telenovelas, lo que ya no nos permite mucho un cambio de las situaciones melodramáticas, a pesar de que la telenovela es un género que te permite ciertas licencias; por eso es que le apostamos a las historias de amor con melodrama. Las series se rigen en función de lo que pasó en el día, entonces los personajes no crecen realmente y las situaciones tampoco, sino nada más es el día a día en lo que les va sucediendo y, de ahí, se da el desenlace. En cambio, las telenovelas van creciendo, van interactuando, y con los conflictos y los secretos que se desarrollan la gente se engancha como ha pasado desde siempre, en el siglo XIX, con los folletines de Balzac o de Dickens.

No estamos inventando el hilo negro, pero donde haya humanos y haya sentimientos, pues a lo mejor no se llamará telenovela, pero el melodrama es un género que sí persiste.

Tú te mantienes leal al género,¿no te gustaría hacer otro tipo de producción?

Sí, yo sigo fiel al género, pero veo la necesidad de modernizar ciertas cosas en el tratamiento; por ejemplo, creo que ahorita la necesidad es hacer melodramas más cortos, eso es importante porque las historias largas ya le cansan a la gente, bloquea sus actividades diarias. La gente tiene que enamorarse de una historia más corta.

Estás cumpliendo 18 años como productor del género, desde tu debut con 'Esmeralda' en 1997, luego del proceso de aprendizaje que tuviste con Valentín Pimstein, ¿cuál es la historia que más te enorgullece?

Las que más me han enseñado son en las que he luchado más y más para poder lograr un éxito; he tenido telenovelas complicadas. Mira, si llevo quince novelas y tengo tres que están más o menos, pues es un buen bateo, pero obviamente yo deseo obtener en las 15 el éxito...

¿Cuáles fueron las que te dejaron un mayor aprendizaje?

Una de las que más aprendí fue La tempestad, porque recurrimos a otros alcances por el elenco, debido a que no había casting; entonces, lancé a Ximena Navarrete y poco a poco nos fuimos colocando, pero esa lucha fue la que más aprendizaje me dejó.

Qué bonito amor, que fue una telenovela de mariachis, fue otro gran aprendizaje, y ahora Lo imperdonable, porque la relacionaban con La mentira y darle la vuelta, y darle el giro a la narrativa fue lo más complicado, pero les doy las gracias a las enseñanzas de Valentín Pimstein y de Ernesto Alonso, además de que estoy por cumplir 35 años en esta empresa, pues tuvimos otra gran enseñanza con esta trama.

Se habla mucho del refrito, ¿qué es más conveniente para ti, una historia probada o una nueva?

Televisa tiene una característica, nosotros tenemos un 80 por ciento de lo que la gente llama refrito, pero no es un remake, son versiones mexicanas, todo está tan globalizado. Por ejemplo, Rebelde no solo la hicimos nosotros, también la hizo Brasil y Argentina. Claro que nosotros tenemos una experiencia de más de 50 años y eso nos permite darle una línea más, un grado más y llegarle al público. En eso tiene mucho que ver el staff de escritores mexicanos que tenemos y que nos ha permitido crear nuestra propio sello, nuestra identidad, con argumentos que vienen de otros países. Pero eso es desde Simplemente María, que venía de Perú o El derecho de nacer, de Cuba.

Al final creo que lo que tenemos que tener a la vista y estar preparados son los nuevos alcances, los nuevos mercados, las nuevas ventanas, como el content media, que maneja muy bien Rosy Ocampo como concepto, el second history, que es una segunda historia dentro de la novela o el spin-off, que desdoblas situaciones o personajes para que haya más opciones para los millennials, que son los consumidores de internet.

Ha sido un proyecto del señor Bastón y del señor Azcárraga el adaptarnos a la nueva era. Renovarse o morir.

En tu faceta de ejecutivo ¿cómo ves la industria en México, la semana que entra estarás en la la feria Mipcom en Cannes, qué futuro le ves al producto que realizan?

Si estamos en la necesidad, de hecho, el señor Bastón lo anunciaba, de hacer series y telenovelas más cortas, porque nuestro segundo mercado es Estados Unidos y ellos están evolucionando más rápido;

nosotros tenemos que evolucionar igual. Por suerte, tenemos las historias para lograrlo.

En la parte de telenovelas seguimos buscando, ya tenemos telenovelas turcas, coreanas, portuguesas que vamos empezar a preparar. Pero si ellos han hecho 20 telenovelas y tienen dos grandes paradigmas que nos puedan funcionar para hacer nuestras telenovelas, pues las buscamos. Para eso son estas ferias.

¿Qué pasa con las historias que estaban llevando a otros países?

Los chinos tienen un mercado amplio, los turcos entran en todo Arabia, es un mercado con un potencial enorme, y nosotros hemos entrado allá, pero nuestro fuerte es América y Europa del este; aunque en este momento, lo importante es que tenemos que modernizar las telenovelas sin cambiar la estructura y hay que invertirle más para tener más valores de producción.

¿Cuáles son las 'joyitas' que te han dado el prestigio?

Es que si dices la de mayor rating, pues es La usurpadora, pero era una etapa en donde estaba La usurpadora y El privilegio de amar, y no había tele de paga, había tan solo un cinco por ciento; después del 2000 que empieza haber 30 por ciento de tele de paga y que tienes 30.8 con Fuego en la sangre hablas de un paradigma de la telenovela; luego La madrasta que, a lo mejor no tuvo 30 puntos, pero es de las más emblemáticas que he tenido; La esposa virgen de las que más me ha encantado; Esmeralda, que era un poema de novela.

Era 'imperdonable' no tener un buen cierre con la historia de Ana Brenda e Iván Sánchez, ¿no es cierto?

Sí, justamente en la nueva era de medición, porque ya se reparte con la tele de paga, internet, radio y muchas cosas más, ya es una buena medición lo que hemos alcanzado. Yo viví la de 60, que era Rosa salvaje; las de 40, 30 y 20; y ahora mientras estés en primer lugar los últimos cuatro o cinco meses ése es un indicativo; y ése es mi referente. En EU tenemos dicho impacto también.