¿Te picó una tarántula?

Musicópata.
Musicópata
(Especial)

Ciudad de México

En el mundo de la música hay de todo. Déjeme contarle aquí algo curioso e interesante: el caso de la tarantela, una típica danza napolitana nacida en Tarento, al sur de Italia, cuyo nombre quedó ligado para siempre con el de la araña tarántula.

Casi todos hemos oído alguna pieza con el alegre y vivaz ritmo de tarantela. La obra más popular es “Funiculi, funicula”, canción napolitana que compuso Luigi Denza para conmemorar la inauguración del primer funicular que subió a las alturas del Monte Vesubio.

La tarantela es el estilo de canción folklórica más popular y emblemático de Italia, pero es también materia de leyenda, ya que su historia y la de la tarántula están entrelazadas y se remontan a la Edad Media. En aquellos años se creía que las convulsiones y paros cardíacos, la turbación emocional y la muerte de algunos campesinos eran causados por la mordedura de una araña grande y peluda que habitaba en las cuevas y que bautizaron con el nombre de tarántula.

Uno de los consejos habituales para que las personas sanaran después de haber sufrido las temibles mordeduras era moverse mucho y bailar frenéticamente por tres o cuatro días hasta sudar y eliminar el veneno. Se suponía que una agitación constante como la producida por la picadura, era, a la vez, la forma apropiada para combatir sus efectos, y así surgió la tarantela, cuyo ritmo veloz imita esos movimientos. Estudios realizados siglos después sobre los efectos de esta danza en los estados de conciencia concluyeron que si alguien se pone a bailar tarantelas durante periodos prolongados puede llegar a sentir efectos hipnóticos.

En la vida social la tarantela es un baile de cortejo en el que los bailarines y el tamborilero tratan de superarse unos a otros para ver quién aguanta más, ya sea bailando más tiempo o tocando más rápido. El ritmo es acelerado, a compás de seis por ocho, y su velocidad va aumentando progresivamente. Las canciones tienen dos partes diferenciadas: una en tono menor y otra en mayor. El sonido que combina el acordeón con castañuelas y panderetas es típico en la tarantela.

Las piezas más populares del estilo incluyen: “Tarantela Napolitana”, “Zingarella”, “Chichilo”, “Tarantela Siciliana”, “Nápoles en Buenos Aires”, “Mezzanote” y “A Tazza e Caffe”. En la música clásica compositores como Chopin, Liszt, Mendelssohn, Schubert, Stravinsky y Tchaikovsky escribieron tarantelas en obras conocidas.

En el cine, usted recordará el tema “Bibbidi-Bobbidi-Boo” que canta el hada madrina en La Cenicienta, de Walt Disney. Otras tarantelas se escuchan en El Padrino, Harry Potter y la cámara secreta, Bastardos sin gloria y varias más. Hasta la era digital ha llegado el atractivo de esta cadencia, pues en juegos electrónicos hay tarantelas que fondean la acción electrónica.

Durante siglos se culpó a la enorme tarántula de aquellos males y muertes. Después se descubrió que la verdadera causante era la viuda negra, una araña pequeña pero muy ponzoñosa. Lo bueno fue que en la búsqueda de un tratamiento para la picadura del arácnido heredamos para siempre la frescura y el alborozo de la legendaria tarantela.