ENTREVISTA | POR HÉCTOR GONZÁLEZ/ MILENIO DOMINICAL

Susana Zabaleta Actriz y cantante

Es una de las voces más apreciadas de la música mexicana.

“Lo más sensato en el amor es volverse loco”

Susana Zavaleta planea tener un segundo volumen de boleros con la idea de exportar el género a Estados Unidos.
Susana Zavaleta planea tener un segundo volumen de boleros con la idea de exportar el género a Estados Unidos. (Luis Ortiz/Clasos)

Ciudad de México

Salió de Monclova para probar suerte. Dejó atrás la estabilidad que supone ser la “hija del Dr. Zabaleta”, llegó a la capital para abrirse camino, sola. Hoy Susana Zabaleta es de las voces más apreciadas de la música mexicana. Va de la ópera al bolero sin escala alguna. Su disco más reciente es La sensatez y la cordura.


¿Cómo se lleva con palabras como sensatez y cordura?

Son palabras difíciles. ¿Qué quiere decir ser sensato? La sensatez implica a lo mejor una moral, creencia o estilo de vida, que no va conmigo. Mucha gente cataloga a las palabras de una sola forma, cuando tienen tantos significados.


Decía Machado: “En el amor la locura es lo sensato”…

Es cierto, lo más sensato en el amor es volverse loco. No se puede amar sin enloquecer. Es como saber que viene un Ruta 100 hacia ti pero no te quitas.


¿Qué le hace perder la cordura?

El amor, enamorarme de alguien. La amistad también. He descubierto que después del amor, la pasión, un buen trabajo, nace una amistad. Me vuelvo loca cuando alguien le hace algo a mis amigos.


Se considera buena amiga…

Sí, aunque mis amigos no sean tan buenos amigos.


¿Es difícil hacer buenos amigos en el medio?

Es casi imposible. La gente teme que le hagas daño; piensa que siempre alguien quiere algo a cambio.


¿A qué le tiene miedo?

Al ser humano y aun así me dejo llevar. Ya si me desilusionan pues ni modo… me sigue impresionando lo cruel que puede ser nuestra especie. La gente hace todo por poder y dinero.


¿Qué la corrompe?

La pasión; el poder y el dinero no. Afortunadamente nunca los he necesitado. Si sufrí fue por ganarme las cosas. Salí de Monclova para hacer mi vida, fue padre pero también difícil.


¿Para sobresalir basta una buena voz o se necesita también físico?

No basta con una gran voz, se necesitan otras cosas. En lo musical me falta muchísimo. Nuestra educación tiende a clasificar. A mí me catalogan como cantante de ópera, no importa si hago otras cosas o le entro al ranchero. Dentro del medio la educación estorba.


Eso habla mal del medio…

Nada bien. Estamos muy mal acostumbrados, por ejemplo, yo nunca he sonado en la radio y sigo dando conciertos y grabando discos. Supongo que es porque no saben dónde ubicarme, como Hacienda, que me puso en la lista de los no encontrados cuando aquí estoy.


¿Cuándo le jugó en contra el personaje de femme fatal?

Me juega en contra ahora que no vivo con mi marido. Durante 23 años fue un gran juego. Me la pasé increíble. Imagínate jugar a ser femme fatal y llegar a casa a atender a tu esposo e hijos. Jamás salí en una revista desnuda o en bikini, pero la gente se espantaba por mi actitud. Ahora no es tan padre porque saben que estoy sola y de repente se acercan lobitos y dicen cosas que dices, “espérame”. Esta femme fatal está un poco asustada.


Le gustan las plantas…

Es lo que más me gusta, en lugar de brillantes o bolsas prefiero plantas con raíces. Las flores me chocan, es como si me regalaran un brazo.


¿Su vida es un bolero?

Creo que sí. Pero la verdad creo que hay más de ópera. En mi vida hay mucho de drama. Me gusta el drama, no soy una mujer tranquila.


¿Qué ópera la define? ¿Tristán e Isolda?

¡No, por favor! Tendría que pensarlo mejor, si digo La Traviata me van a decir, ¡con razón! Ahorita soy como La Bohème, sola y abandonada. Tengo un poco de todas. Estoy esperando un príncipe azul. Si conoces uno me avisas.