Cuando la sangre inunda la pantalla

Esta apuesta fílmica parte de utilizar mitos y leyendas nacionales y reflejar una parte violenta de nuestra realidad, pero además busca recuperar el cine gore con monstruos “hechos en México” y ...
México Bárbaro
México Bárbaro (Pop Comunicación)

Ciudad de México

México bárbaro es un proyecto fílmico que tiene poco que ver con el ensayo de John Kenneth Turner del mismo nombre. Solo coinciden en el intento por ser un reflejo de la realidad del país.

El largometraje logra poner el dedo en la llaga en asuntos relacionados con la violencia de género y la desigualdad social, y es coordinado por el cineasta Lex Ortega, quien llamó a otros siete realizadores para armar una propuesta que, dividida en ocho fragmentos, toman como punto de partida mitos y leyendas de horror del país. Los fragmentos fueron filmados por cineastas de Morelos, Guanajuato, Distrito Federal, Baja California y otros lugares del país.

Los títulos de cada historia son: “Drena”, de Aarón Soto, sobre el amiguito siniestro de un adolescente; “Jaral de Derrios”, de Edgar Nito, un western de fantasmas creado a partir de la leyenda de una ninfa que vive en un antiguo cuadro de una hacienda abandonada; Gigi Saúl Guerrero es mexicana pero vive en Vancouver, donde filmó “Día de los muertos”, una historia gore que ocurre en un burdel de Tijuana, en el que las chicas se desquitan de todo lo que les han hecho.

“La cosa más preciada”, de Issac Ezban, es la historia de dos adolescentes que son atacados por alushes. “Muñecas”, de Jorge Michel Grau —a quien recordamos por la historia de caníbales “Somos lo que hay”—, se desarrolla en la Isla de las muñecas en Xochimilco, en la que conoceremos cuál es el secreto que ocultan.

“Lo que importa es lo de dentro”, de Lex Ortega, habla de una niña con síndrome de Rett —retraso en el lenguaje y la coordinación motriz— que tiene un amigo especial: El Coco. Lauret Flores presenta “Tzompantli”, que cuenta el hallazgo de un altar del narco que emula la antigua costumbre mexica de construir un muro con los cráneos de sus enemigos. Ulises Guzmán presenta “Conejo”, en donde un hombre roba un cadáver del cementerio para devolverle la vida.

México bárbaro se encuentra en etapa de postproducción. Los realizadores planean estrenarla a finales de este año en un festival dedicado al género fuera del país, “para luego regresar con buenas referencias”, nos dice Lauret Flores. “El proyecto es totalmente independiente, porque pagamos la filmación de cada uno de los segmentos. Es necesario trabajar así porque en este momento los apoyos para el cine en México se dirigen a otro tipo de historias, comedias románticas sobre todo, y en el esquema de requisitos que establece por ejemplo el IMCINE, no existe un apartado que contemple al género de horror, así que decidimos trabajar por nuestra cuenta.

“Cuidamos mucho la calidad de las películas, pues el público que sigue al género está acostumbrado a ello, además de que, de otro modo, corremos el riesgo de caer en intentos fallidos —continúa Lauret Flores—. Soy de Cuernavaca, Morelos, donde he filmado comerciales y algunos cortometrajes. Por la violencia en la entidad, me pareció oportuno crear esta historia en la que el narco y los secuestros fueran una referencia, pero no el centro de la anécdota. Ese es otro aspecto interesante del proyecto, pues todos coincidimos en que nuestras historias deberían reflejar la realidad del país, con los mitos y leyendas como hilo conductor, así que estas alegorías harán reflexionar al público sobre lo que nos ocurre como sociedad y disfrutar de finales en los que los malos reciben su merecido, no como pasa en la realidad…”.


LA PRIMERA VEZ, GRATIS

La estrategia de difusión para la película México bárbaro, contempla su estreno en un festival extranjero, para luego regresar al país a finales de este año para proyectarse en la Cineteca, las salas de la UNAM y el IPN, así como en cine clubes y salas de arte. “La primera proyección será gratuita para que el público se entusiasme”, nos dice en tono de complicidad Edgar Nito —autor de “Jaral de Derrios”, leyenda de Guanajuato.

La estética del filme posee un estilo siniestro que se diluye hacia subgéneros como el gore, lleno de violencia extrema, con lo cual aseguran que los fanáticos de la sangre en la pantalla se conviertan en sus más entusiastas seguidores.

“Sabemos que existen producciones con propuestas similares, hemos encontrado algunas, seis o siete, pero nada reciente”, continúa Nito. “El género tiene muchos seguidores en nuestro país, pero todas las producciones son extranjeras. Nuestra película tiene el propósito de refrescar ese contexto, pues hemos creado historias en las que abunda la sangre y las entrañas, cómo debe ser en el gore, en lugares que se sienten cercanos. La idea de Lex Ortega de hacerlas coincidir con mitos y leyendas nos permite hablar de muchos aspectos, de abordar temas vinculados con la realidad actual… todo es una ficción desde luego, pero nada que supere a las portadas de los periódicos o revistas amarillistas. Lo nuestro es algo muy ligero en comparación con ellos”.

Jorge Michel Grau comenta que el estreno del filme debe ser accesible a todo el público, “pues no es una película pensada para conseguir ganancias en taquilla, lo cual es una tendencia reciente en el cine de horror en México. Así que desde ahora negociamos con diversas instituciones culturales para proyectarla en sus salas. Este es un proyecto que demuestra que el cine le pertenece al público, no a las instituciones ni a los medios de comunicación. Es la primera entrega de una serie que reunirá a más directores mexicanos para trabajar colectivamente, con historias vinculadas a la realidad del país. Es muy bueno tener historias en las que podemos reconocer a los monstruos o los fantasmas, ya no son de estilo asiático, ahora son nuestros”.