ENTREVISTA | POR JORGE ALMAZÁN

Alex Lora: 45 años del Tri cantautor

"Desde los cuatro años me aventaba rolitas de Pedro Infante, me gustaba el beisbol, jugaba futbol en la calle y luego llegó mi deporte favorito: la natación", recuerda el emblemático músico que estrena el disco Ojo por ojo.

La represión dio identidad al rocanrol

Ciudad de México

Parménides García Saldaña, uno de los escritores "de la onda", escribió en un artículo del 12 de diciembre de 1969: "Si de aquí a 50 años Three Souls in my Mind no llega a la cúspide de la gloria y la fama, enton's, chavos y tortitas, podrán decir que la regué. Por lo pronto, el tiempo está de mi lado". Y no se equivocó: a 45 años de su primera tocada, Alejandro Lora y su Tri siguen en la cima.

¿Eres de los que comenzó a cantar desde chavito?

Nací en Puebla el 2 de diciembre de 1952, pero cuando yo tenía dos años, mis papás se divorciaron y me vine con mi mamá al de-efe a vivir con mis abuelos en la Del Valle y, la neta, desde los cuatro me aventaba rolitas a cappella de Pedro Infante cuando llegaban visitas, era la botana, pero no porque mi mamá me dijera "hazle como Pedro", sino porque me daba por cantarles. Después aprendí a tocar la lira y por alguna razón sentí que la música me llamaba.

¿Disfrutaste la infancia?

Llegó de puebla a la capital en los años 50; en la secundaria tocó en la estudiantina y formó su primer grupo

Como cualquier chavito. Me gustaba el beisbol por mi tío Mario, a quien le decíamos Güero, pues a mis primos y a mí nos llevaba al desaparecido Parque del Seguro Social, pero con la condición de que nos tomáramos una chela y nos daba una ampolletita. Yo pensaba: "Cómo se pueden tomar esta madre", así que cuando bateaban y daban un strike o jonrón, la gente se paraba y yo aprovechaba para tirarla... me hacia güey, tenía ocho años. El deporte siempre me gustó, jugaba futbol en plena calle con los de la Roma, nos valían madre los coches, ésa era mi onda, cotorrear con la banda. Luego llegó la natación, mi deporte favorito para practicar, después del rocanrol.

¿Cómo llegó el rocanrol a tu vida?

Cuando veía en la tele a Johnny Laboriel, César Costa, Enrique Guzmán, Los Teen Tops, Los Rebeldes del Rock, Los Locos del Ritmo y Los Apson, decía: "Yo quiero ser como ellos", pues me prendía grueso. Precisamente estaba clavado en esa onda cuando el maestro Toño Cantoral, un amigo de mi jefa (doña Eloísa Serna q.e.p.d.), hermano del también maestro Roberto, y otros amigos, entre ellos mi tía Lucy, hicieron una bohemia en mi casa y mi mamá le dijo a don Toño que tocaba la guitarra muy bonito. Él le contestó que le diría a un amigo que le enseñara y fue el requinto del grupo que estuvo ese día quien se encargaría de hacerlo; ella nunca aprendió, pero yo veía los ejercicios que le dejaba y agarré la onda para aprenderme "Página blanca", "Reloj" y "La Malagueña".

¡Pero esos son boleros!

¡Aguanta! Ya en la secundaria, en el Instituto Zumárraga, había chance de entrarle a la estudiantina y pues, como va. Eso fue muy chido, nos exentaban de materias, porque cuando había alguna fiesta nacional, como el Día de la Madre, del Maestro, el 15 de septiembre, etcétera, ensayábamos todo el día. Con la estudiantina hicimos después una banda para tocar en las kermeses y de ahí fuimos agarrando confiancita, y siempre que había fiestas de alguien de la escuela, nos invitaban.

Y se fue construyendo el Three Souls in my Mind...

Con la misma banda de la estudiantina armamos en 1966 una banda que se llamó Los Avengers, con covers en inglés; en 1967 otra, Music Bottles Company, duramos poco con ese nombre y nos pusimos Middle Age, agarramos calor y en 1968 nos llamamos Three Souls in my Mind, con rolas en inglés propias, tocábamos en fiestas. Se tomó el 12 de octubre de ese año como fecha de mi primera tocada porque las rolas las ensayamos bien con una o dos guitarras que ya eran nuestras.

¿Dónde fue esto?

En la colonia Del Valle, en una fiesta que hizo el equipo de futbol americano Cherokees. Ese día ganaron el campeonato. La casa era de nuestro cuate Javier Bay, que en aquella época era como nuestro representante y nos daba chance de ensayar en su casa; en su coche, que tenía una cajuelota, metíamos los instrumentos para ir a la tocada. El hermano de Javier, que también era nuestro cuate, el maestro Tomás Bay, era el coach de los Cherokees. Fue el mismo día que se inauguraron los Juegos Olímpicos en México.

Solo 10 días antes el Ejército atacó a los estudiantes en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco...

El Instituto Zumárraga es de paga y sí había clases, pero la gran mayoría estábamos afuera, pues según esto iban a pasar por nosotros para ir a gritar "¡huelga!", pero nos quedamos esperando, así que para nosotros nunca hubo la tal huelga. Estábamos muy chavitos, no nos dábamos cuenta de lo grande de esa onda, lo que pasaba con el movimiento. Fue hasta después que hice con mi compadre Carlos Carvajal la rola "El amor del 2 de octubre" y con El Cóndor la de "Lágrimas en la lluvia".

Platícame del Festival de Avándaro...

Las bandas que fuimos éramos las que en ese momento teníamos más jale, en frontones y tocadas, todavía no existían los hoyos fonquis. Todo estuvo muy chido, no hubo pedos. Muchos atacaron el festival —llegaron más de 300 mil personas—, diciendo que fue lo peor, pero no, pues la raza, los hippies mexicanos que estuvimos ahí y quedamos, somos gente de bien, no somos malvivientes ni lacras de la sociedad, sino padres de familia, trabajadores, profesionistas. Fue una convivencia con el rocanrol y la naturaleza, Avándaro tenía que existir.

¿Por qué?

Gracias a Avándaro llegó la represión y fue cuando nacieron los hoyos fonquis. Empezó el rocanrol callejero, contestatario. Las bandas comenzamos a escribir rolas originales en español que hablaban de situaciones políticas, acontecimientos de la sociedad y de personajes. Antes no era ésa la onda, el rocanrol pertenecía a la clase media alta, las tocadas se hacían en El Pedregal, Las Lomas, Coyoacán y frontones de la Narvarte, pero cuando llegó la represión, se hicieron en las orillas de la ciudad, en los hoyos fonquis. Los grupos que eran de hijitos de papi, de la Ibero o La Salle, desaparecieron y los verdaderos grupos de rocanrol de esa época mantuvimos vivo el fuego de los hoyos como Paco Gruexxo, Mara y Enigma, entre otros, una banda más pesada que cambió la imagen del rock, de música complaciente y comercial pasó a ser rebelde, contestataria y perteneciente a la clase media baja. Sin Avándaro y la represión, el rocanrol nunca hubiera tenido la identidad que necesitaba.

Por la represión. ¿Caíste en la cárcel?

Nosotros ya cantábamos rolas originales, de las primeras que inventé en español como "Oye, cantinero" y "No le hagas caso a tus papás" (1972). Un día estaba tocando en Guadalajara con la banda Toncho Pilatos y sin más llegó la poli y arrasó con todos y con todo, incluido instrumentos, y al tambo. Encerrado pensaba que era una represión muy gruesa. Ahora los maestros se quejan porque los desalojan del Zócalo, ¡que no mamen! En aquella época, sin motivo, todos pa'tras y eso que nosotros no protestábamos, ni tapábamos las vías públicas o molestábamos a nadie, simplemente por rocanrolear. El gobierno vio la capacidad de convocatoria del rocanrol y dijo "¡ni madres!, esto es nefasto para nuestro niños, no sea que al reunirse un buen de banda salga un güey y les diga tomen Palacio Nacional", con todo y eso de muera el mal gobierno y esas mamadas. Trataron de enterrar el rocanrol para siempre al decir que era una música extranjerizante, que invitaba a la droga, a prostituirse y suicidarse... ¡pero no lo lograron! En esa época cantar "Nuestros impuestos", "Otro lugar", "Epidemia" o "Abuso de autoridad" era jugar a la ruleta rusa, nos trataban como narcosatánicos. Ahora cualquiera puede decir lo que se le dé su chingada gana en las redes sociales.

Si estaban en pleno éxito, ¿por qué cambiarle el nombre Three Souls in my Mind a El Tri?

Porque así lo llamó la raza, de ahí el álbum Simplemente (1984), en el que ya éramos El Tri. Además, toda nuestra música ya era en español y era ilógico que nuestro nombre fuera en inglés. Somos pioneros del rocanrol original en español. Ahora, el significado de Tri es infinito. El Tri es la bandera del rock mexicano, y que ya después estos del futbol nos desprestigien, pues ni pedo, saca de onda que nomás la andan regando.

¿Las letras de tus rolas son políticamente correctas?

Son ciento por ciento irreverentes, desmadrosas e incorrectas y no están hechas con el afán de ofender o quedar bien con alguien, no son hechas pretendiendo algo, han salido así porque así son y han sido. La banda las disfruta mucho, se prende con ellas y yo al hacerlas hasta la fecha, como en el caso de las que están en el nuevo disco, "Ojo por ojo" y "Otra vez el PRI", son rolas que ya están ahí, nada más se le puso música. La raza se identifica con el lenguaje que utiliza Alex Lora.

¿Qué futuro le ves a los chavos de hoy?

Siempre hemos tenido las mismas oportunidades, solo que antes cuatro vacantes las deseaban ocho y ahorita esos mismos lugares de trabajo, los quieren 12, esa es la bronca para las nuevas generaciones, somos más. Cuando comencé a cantar en español me aseguraban que no la iba a hacer, les explicaba mi deseo de que la gente entendiera lo que les decía y me valió madre... el tiempo me dio la razón. Como pionero del rock original en español, me da gusto ver cómo cada día hay más propuestas, estilos, grupos y lo principal, público, lo que hace que el movimiento cada día tenga más fuerza.

¿Sigues siendo un chavo de onda?

¡Claro!, y así me voy a morir, morirse es el único compromiso que tenemos seguro y que no podemos dejar de cumplir; moriré siéndolo porque me pasa el rocanrol. Mi interés no ha sido comercial, sino sentimental y del alma; me desahogo rocanroleando. Soy como cualquier persona, lo que pasa es que la raza me convirtió en un personaje, no es lo mismo Alejandro Lora, que Alex Lora, el gritante del Tri.