“Soy al rap lo que Nacho Vidal al porno...”: Porta

Surgió en las redes sociales, donde conformó un ejército de “Portadores” identificados con su música de rimas ásperas, metáforas filosas y sin reglas gramaticales: Christian Jiménez Bundó cuenta ...
El rapero español Porta.
El rapero español Porta. (PIAS)

Ciudad de México

Porta (MC), como se bautizó el barcelonés Christian Jiménez Bundó (1988), inició hace una década una revolución entre los raperos. Se alejó de los orígenes del género, contestatarios y antisistema por excelencia, para lanzar en las redes sociales su propia ley creativa nutrida por ráfagas de vivencias.

En sus canciones estalla igual contra la “puta vida” que contra la traición amorosa y los jugadores de futbol. Se regodea en la soledad y hace alarde de su alegría. No teme reconocer que, a lo largo de 26 años de vida, “la ha cagado” una y otra vez.

Su popularidad en Facebook alcanza ya los 11 millones de seguidores, en YouTube registra más de 45 millones de visitas y en Twitter cuenta con 614 k followers, superando a artistas comerciales como Lady Gaga y Justin Bieber. Sin embargo, reconoce: “Solo soy un chaval común y corriente. No me gusta que me comparen. Cada uno tiene su estilo y su forma de hacer música”.

Cuando comenzó a subir a internet sus composiciones, relata, jamás imaginó que alcanzaría este éxito, porque su objetivo solo era exteriorizar lo que lleva por dentro. “Me tiene sin cuidado la fama y no nubla mi creatividad. Bueno sí, ahora me distrae de uno de mis mayores placeres, los videojuegos, pero me mantiene más en contacto con la gente”.

La fama también se la han hecho sus detractores, fans de raperos puros que a través de foros de discusión le lanzan todo tipo de insultos, como “Porta no canta, berrea a lo Bieber”, “siento decirte que lo que haces es pop”, “cantas puras güevadas porque eres pelotudo”, y les restriegan la carrera de Suko y de Nach.

El rapero ni se intimida. “Todos saben que soy un freaky, un viciado, no quiero que el rap sea una copia barata del rap. Aquí, aunque nadie creyó en mí, llevo el rap en las venas”.

Porta nació antes que el rapero. Tenía nueve años de edad cuando llegaron a sus manos cintas de hip hop. “Me llamaba la atención que dijeran tantas palabrotas, pero luego descubrí que cada artista tenía un álter ego, un apodo, y decidí que me llamara El Portador, no me pregunten por qué. Solo le pedí a mis amigos que me llamaran así, pero me dijeron que Portador era bastante largo y bastante feo, de modo que mientras jugaba a la pelota decidieron llamarme Porta”.

Sobre papel y con bolígrafo compone el músico. Cada línea es un retrato vivo de su estado de ánimo en el que no tiene cabida la política. “Soy para el rap lo que es Nacho Vidal para el cine porno”, se ufana.

“No me importa agradar. Yo hago la música a partir de mis vivencias personales, de cosas que le han pasado a mis paisanos. Tal vez por eso mis canciones son tan cercanas a la gente, a esos chavales que se caen y se levantan a diario”, señala.

Las letras surgen a placer. “Si quiero hago una canción de amor o de desamor, buscando en todo momento ser lo más original posible. Escribo desde mis cicatrices, pero también desde mis sonrisas y alegrías. No todo es pesimismo, hay muchas cosas positivas”.

Y sus “Portadores”, como denomina a sus seguidores, tienen algo de ese Porta que, como reconoce en algunos de sus temas, sufre de “trastorno de bipolaridad”, tiende a tener “doble personalidad” y es acusado por muchos de misógino.

Pero aclara que en absoluto busca ser un artista políticamente correcto. “Groserías o palabrotas dicen todos. Todas las personas en este mundo insultan, maldicen. El rap es un reflejo de lo que todo mundo hace y dice, con claridad y energía”, aduce.

La cátedra de las ideas es su vida diaria. Y aunque no desdeña los libros, porque le han servido para incrementar su vocabulario, por el momento el músico no tiene ninguno en la cabeza que lo haya sacudido: “No tengo tiempo por la cantidad de trabajo”.

En 10 años, el rapero barcelonés ha colocado cuatro discos en internet: En boca de tantos (2008), Trastorno bipolar (2009), Reset (2012) y Algo ha cambiado (2014). Este último se colocó en el top ten de iTunes en España, Argentina, México, Colombia, Chile y Estados Unidos durante su primera semana de lanzamiento digital.

Cada disco parece colocarlo en un diván terapéutico. No esconde sus emociones, tampoco oculta sus errores. “Sí, la he cagado en muchas ocasiones, como todo mundo. La vida es corta y larga al mismo tiempo, y cometemos muchas estupideces, muchas equivocaciones, aprendemos de todo. Y bueno, las cagadas son buenas para aprender, para formarte como persona. De lo que sí puedo estar seguro y decir con exactitud es que aunque ya perdí la contabilidad de todas las cagadas, me alegro de haberlas cometido. De todas he aprendido. Estoy orgulloso de lo que soy, de los pasos que he seguido”, dice.

Sobre todo, se enorgullece de mantener vivo el rap, un movimiento musical que no ha sido enterrado, con todo y cruz, por modas ni nuevos géneros.

“Rap es libertad de expresión, una música muy cercana, es la voz del pueblo. Un género que alberga muchos géneros, fusiones y estilos (hip hop, comedy, rap, rock y flow), y que contiene letras sin límites de tiempo. Se puede hacer canciones para comunicar lo que sea, con un vocabulario extenso. Yo impongo mi propia ley, no sigo las normas del resto de los géneros, eso es uno de los motivos por los cuales el rap sigue vivo entre la gente”.

Cada letra es un mensaje y cada persona puede interpretarlo como le pegue la gana, plantea. “Que las tomen como quieran tomársela. Cada persona es un mundo y saca sus propias conclusiones, eso es una de las magias del rap. Un mensaje se convierte en mil mensajes diferentes. Algunos encontrarán consuelo, otros, por el contrario, estarán molestos, en desacuerdo. Seré sincero, escribo para mí, pero si alguna de mis letras ayuda a una persona, eso me llenará de alegría”, explica en la entrevista telefónica desde alguna parte del mundo.

Porta visitará México por tercera ocasión para ofrecer una serie de conciertos por Latinoamérica como parte de su gira Algo ha cambiado, título que también da nombre a su reciente disco.

Estará el 26 de septiembre en el José Cuervo Salón de la Ciudad de México; el 27 en el C3 de Guadalajara y el 28 en Café Iguana de Monterrey. “Haré conciertos con temas de todos mis discos, claro, me enfocaré en el último disco. Vamos a contar una historia encima del escenario y que todos los asistentes pasen de un estado de ánimo a otro, que ellos sientan cada canción conforme a lo que están viviendo. No quiero que solo vayan a ver un espectáculo, sino que formen parte del show, que participen lo máximo posible. Quiero hacer un concierto diferente a lo que son los conciertos de rap habituales”.

El cuarto disco del rapero, Algo ha cambiado, salió en España con el sello Sin Anestesia y llega a México de la mano de Terrícolas Imbéciles, en colaboración con Altafonte México. El material discográfico, que estará disponible en su formato físico, contiene 13 nuevas canciones, entre ellas “Incansable”, “Algo ha cambiado”, “Vengo desde Abajo” y “Tras el cristal”, su canción más optimista.

 

 

“SOMOS UNO”

 

Nadie me para y no voy a rendirme, dejaré huella aquí antes de irme.

Tú estás aquí, yo estoy aquí, para todo el que quiera seguirme,

para todo el que quiera sentirme, yo también busco algo que no encuentro.

Voy a dejar de buscar fuera, lo que necesito se siente por dentro.

Por eso me hice tan fuerte, miré a los ojos a la muerte en alguna ocasión.

Quiso llevarme con ella, la vida no es bella y quizá no tenga solución pero...

Yo voy a buscarla hasta el final, no puedo contenerme, es un momento especial.

No busco ser el mejor, busco ser solo alguien normal.

Si el tiempo me quita vida lo tendré que aprovechar mejor.

Con un par de huevos, haters, hemos sido valientes siempre,

No hay que huir de los miedos a cada problema que surge le voy a hacer frente.

Lo sé, nací para ser MC, para ser diferente.

No saben por lo que pasé, desde que empecé, mejor cállate, pues no solo fue suerte”.