Adolescentes canciones de amor

Función Dominical.
Función dominical
(Río Negro)

Ciudad de México

Habrá que pedir a los esnobs que le bajen dos rayitas a la previsible animadversión que les produce el estreno de Gloria e invitarlos a que la vean sin prejuicios. Quien así lo haga habrá de conceder que esta película, a pesar de lo sucio del chisme, trasciende el mundo de Pepillo Origel y se asienta en el del buen cine dominical gracias sobre todo a un guión inteligente y dos actuaciones de 10: la de Sofía Espinosa como Gloria Trevi y la de Marco Pérez como el malo preferido de la juez moral de México (esa que llaman “Paty”): el músico y abusador Sergio Andrade.

Como me resisto a usar la palabra biopic (un término pocho y vacuo) prefiero decir que como cualquier mexicano sabe, Gloria está basada en una persona real: esa Gloria Trevi que además de estrella pop confesó querer ser presidenta de México. Tal vez lo hubiera hecho mejor.

Sabina Berman ha dejado los vuelos de aquellos personajes que antes la inspiraron (Molière, Darwin, Freud) para ser una de esas aves que cruzan el pantano y no se manchan. Y efectivamente, la guionista sale bien librada del pantanoso mundo de la televisión mexicana y centra su historia en el amor de una niña capaz de creerse este poema de amor que escribió para un amante cruel: “Yo le creo que la Luna es de queso y si él me diera otro beso, qué más da si me miente, yo, le creo”.

Gloria cumple lo que promete: si uno alimenta el cerebro con programas de chismes confirmará dos o tres cosas sabidas: que el escándalo Trevi-Andrade surgió como parte de la guerra entre televisoras y no, como creen los ilusos, por la indignación de “Paty” (quien ha visto lo de Andrade y más) por ejemplo. Uno puede además disfrutar de variados guiños al mundo televisivo de los ochenta, cuando El Tigre regía el destino de un México que ciertamente merecía que Gloria Trevi cantara aquella canción de los borregos que brincan sin parar.

Ahora, si uno fuese un extranjero o simplemente un mexicano de alma pura, de esos que se resisten a olisquear el lodazal de los programas de chismes, encontrará una película en la que brilla una muy intensa historia de amor. “No me interesa que él no me quiera como yo lo quiero”, dice nuestra protagonista y tiene razón. Gloria es la historia de una adolescente enamorada hasta el tuétano de un hombre incapacitado para amar. Gloria es también la historia de un “clan” que se creyó por encima de la ley y sobre todo la de una muchachita que es de lo más común excepto en esto: que es capaz de poner en palabras lo que siente. No es poco. En Gloria uno puede constatar que el mejor momento para escribir canciones de amor es la adolescencia. La Trevi de los años ochenta es un personajazo y no porque sea genial. A pesar de la animadversión de los esnobs, la Trevi es el paradigma de una chavita transgresora y romántica; medio poeta, medio tonta y enamorada de un tirano. Limpia del olor merdoso que le dieron los personajes más nefastos de la televisión nacional, Gloria Trevi en su adolescencia es el personaje perfecto para una buena función dominical.

 

Gloria. Dirección: Christian Keller. Guión: Sabina Berman. Música: Lorne Balfe, Gloria Trevi y Sergio Andrade interpretados por Sofía Espinosa. Fotografía: Martín Boege. Con Sofía Espinosa y Marco Pérez. México, 2014.

@fernandovzamora